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Enoturismo: De la tradición familiar a la vanguardia enoturística.

Las Bodegas Familiares de La Rioja han sabido compaginar la tradición del “saber hacer” con la vanguardia del sector turístico para adaptarse a los nuevos tiempos y ofertar nuevos productos. Autor:José Manuel Padilla Ruíz

Concurso Enoturismo 2016 | 2016-03-11 10:15:21


Fotografía: El paisaje del vino se ha convertido en un gran atractivo turístico de La Rioja.

Un vuelo en globo aerostático oteando los viñedos riojanos; un picnic a pie de viña o un paseo en bicicleta o corriendo entre las vides, esto y mucho más ofrece al visitante la tierra con nombre de vino. La Rioja ha convertido el mundo vitivinícola en una manera de vivir. La cultura del vino se ha impregnado en todos los rincones de la región y ha transformado el “saber hacer” de las bodegas, desde las pequeñas a las más grandes.

En la asociación de Bodegas Familiares de La Rioja, lo saben bien, tanto es así que han transformado su manera de trabajar. Saben que ya no sirve “lo de toda la vida” y han adaptado su trabajo a las demandas de los clientes, que se convierten “en parte de la familia”.

El colectivo de bodegas familiares de La Rioja lo integran 21 ramas y celebran cada año la presentación de su añada, por todo lo alto. Este año ha cumplido su 19ª edición, con gran satisfacción por la “expectación generada” dentro del sector, señalan desde la Asociación bodeguera.  En este evento se dieron cita 1.400 asistentes, con un denominador común: su pasión por el vino.  Según explican desde la Asociación, hacen un balance “muy positivo y satisfactorio” además el evento “¡cada año va tomando más fuerza!”, ha subrayado coordinadora de la asociación, María Díaz.

Un sector en auge.

El enoturismo es “un sector en auge” tal y como remarca Maria José Nestares, una de las responsables del colectivo.  “Considero que hoy en día tiene gran importancia teniendo en cuenta el escaso peso que tenía hace unos años”.

Nestares ha explicado que “cada vez más el turista demanda más este tipo de servicios encaminado a practicar un turismo de experiencias con el vino”. Entre los productos que ofrecen algunas bodegas se encuentran: catas maridadas, tratamientos de vinoterapia y rutas culturales relacionadas con el vino. 

Por su parte, Fernando Leza, uno de los coordinadores de la asociación, ha recalcado que con el paso del tiempo  las bodegas van conociendo esta necesidad y adaptándose a lo que el turista demanda”.

“Yo creo que cada vez está tomando fuerza, comparado con hace unos años atrás que no tenía apenas importancia. Tanto las bodegas se están especializando más en el turismo enológico y los turistas demandan cada vez más este tipo de servicios”, recalca Maria José Nestares.

“Bodegas más atrevidas”.

En cuanto a las características de sus vinos. Las bodegas familiares son más atrevidas a la hora de “experimentar” con algunos caldos, al menos así lo cree, Fernando Leza, uno de los responsables. “Tenemos a clientes de nuestras bodegas, que conocen el sector y que tradicionalmente son “bebedores de etiquetas” y marcas concretas” sintetiza.

En este sentido desde la asociación comentan que el visitante “cuenta con algunas referencias. Hay veces que esos bebedores no se ‘atreven’ a probar cosas nuevas, y esta es una buena oportunidad para llegar al consumidor final. Nuestras bodegas sí que son más atrevidas a la hora de experimentar con otros tipos de vinos.

“Una visita más íntima”: Cada vez hay más turistas que se acercan a nuestra asociación buscando esa visita más íntima, con un trato más directo con el bodeguero. El cliente demanda que le explique el proceso de creación del vino desde un punto de vista diferente, más intimista”. La asociación de bodegas familiares de La Rioja ha logrado hacerse un hueco en la agenda cultural de la región con la presentación de su cata. Este año ha alcanzado su 19ª edición. Es por ello que se muestran muy satisfechos.

“Cuando empezó esta andadura no hubiéramos imaginado que alcanzaríamos la 19ª edición y atrayendo cada vez a más público”. Y es que en este evento los visitantes pueden apreciar 21 caldos diferentes. Es por ello que se ha consolidado en la agenda cultural riojana.

La “filosofía de estas bodegas” familiares el su punto fuerte. “Principalmente nuestras bodegas son pequeñas o medianas, que son gestionadas prácticamente por la misma bodega, que son las que trabajan sus propios viñedos. Es la propia bodega la que gestiona todo el proceso, desde el trabajo de campo hasta la propia comercialización”.

“Como en su propia casa”.

Si tuvieran que invitar a un turista a su bodega desde la Asociación lo tienen claro, este es el mensaje: “Siéntete en la bodega como en tu propia casa”. Es decir se trata de que “el turista sienta que va a visitar a un familiar un amigo y no una ruta turística más”, se sincera Nestares.

En cuanto a la procedencia de los clientes es muy diversa. Desde los turistas locales, de toda La Rioja a los visitantes que llegan desde regiones limítrofes como: Castilla y León, País Vasco, Navarra o Aragón y también turismo internacional arrastrados por la fama que el vino de Rioja tiene en los mercados internacionales. Los vinos de las bodegas familiares han logrado posicionarse muy bien en sector así lo atestiguan sus responsables. “Cada vez se genera más expectación en el sector por nuestras añadas y para nosotros que genere tanta expectación es ya un éxito”, se congratulan.

Así es el trabajo de las Bodegas Familiares de La Rioja, pequeños negocios familiares que han sabido adaptarse a las necesidades del sector y que saben de buena tinta que producen uno de los mejores embajadores de su tierra: el vino de Rioja.


 

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