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Enoturismo en Valdepeñas. Conoce sus vinos.

La tradición de Valdepeñas es la historia de sus viñedos, de sus frutos y sus vinos, escrita con pasión por gentes dedicadas al cultivo de la vid desde tiempos ancestrales. El acercarse a sus vinos es también aprender de la historia de esta comarca.

Enoturismo | 2015-08-26 09:53:03


La Zona de Producción de la Denominación de Origen Valdepeñas se encuentra situada en el borde meridional de la meseta, limitada por la llanura manchega al norte, el Campo de Montiel al este, el Campo de Calatrava al Oeste y Sierra Morena al Sur. Atravesada por el río Jabalón de este a oeste, esta llanura manchega nos ofrece paisajes sembrados de viñedo que se extienden hasta una superficie de más de 24.000 hectáreas.

La ciudad de Valdepeñas fue fundada durante la época musulmana en 1232 por la reina Doña Berenguela. Durante estos años Valdepeñas se convirtió en una importante área de producción, debido principalmente a una concesión especial hecha por el Califato de Toledo, que permitió la elaboración de vino para el abastecimiento de la ciudad.

Cuando la corte del rey Felipe II se instala en Madrid (1561) se extiende la fama de la calidad del vino de Valdepeñas y desde ese momento entra a formar parte de la historia de la Villa. Allí se populariza su consumo de tal manera que los impuestos especiales sobre su comercio permiten al rey Carlos III, gran arquitecto de la capital, sufragar algunas de las obras más importantes de su reinado tales como la Puerta de Alcalá o la Puerta de Toledo.3 4 5 Ya en 1790 se habla de una producción anual de 200.000 arrobas de vino, pero es en el siglo XIX cuando su comercio queda establecido de una forma continuada.

En este sentido, la construcción del ferrocarril en 1861 supone un importante paso adelante. El 29 de enero de 1895 se concede a Valdepeñas el título de ciudad. Se establece entonces un tren especial con salida de Valdepeñas y destino Madrid, compuesto por más de 25 vagones, llamado Tren del Vino, porque ésta era la única mercancía que transportaba

Con más de 2.500 horas de sol al año y 300 días despejados, estas tierras de clima continental pueden superar las temperaturas máximas de 40ºC y las mínimas de -10ºC e incluso inferiores, con una media anual de 16ºC. Estas características climáticas se traducen en unas uvas de buena maduración y por tanto, en una producción de vinos de mayor intensidad colorante, óptima estructura y potencia aromática.

El visitante podrá apreciar las singularidades de la región y su patrimonio mientras degusta el buen vino. Una parada obligatoria en la visita enoturistica es el Museo del vino de Valdepeñas. El Museo del Vino  de Valdepeñas es un ejemplo vivo de la transición del mundo artesanal  a la incipiente industrialización del s.XX en la elaboración del vino.  El Museo acoge toda la historia y tradición de la Denominación de  Origen Valdepeñas, centrando además sus esfuerzos en reflejar ese  trasiego hacia la calidad iniciado en la década de los años setenta que ha desembocado en la elaboración de unos vinos reconocidos nacional e  internacionalmente.

¿Qué vinos puedes catar en Valdepeñas?.

Los vinos blancos, con una graduación alcohólica natural mínima de 11 grados,  son ligeros en la boca, poco alcohólicos, de color amarillo pálido y moderadamente  ácidos. Su aroma es fino, limpio y discretamente afrutado. Deben tomarse fríos y  preferentemente dentro de los 12 meses desde su elaboración.

Los vinos rosados con una graduación alcohólica natural mínima de 11,5 grados,  tienen unas características similares a los blancos, si bien acentúan su aroma por la  utilización de la variedad Cencibel o Tempranillo. Tienen una graduación similar a  los blancos y es aconsejable consumirlos en su primer año de elaboración.

Los vinos tintos, con una graduación alcohólica natural mínima de 12 grados, son vinos con más cuerpo. La maceración de la uva tinta les hace ser más complejos y ricos en su elaboración y también en su degustación. Su color rojo violáceo, que llega a ser rico en matices rojo ladrillo con el paso del tiempo, le confiere un aspecto muy sugestivo. Son afrutados a la nariz, suaves en la boca y de largo posgusto.

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