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Enoturista, ¿Conoces la tradición vitivinícola de la Ribera del Jiloca?

Los vinos de la Ribera del Jiloca se enclavan al noroeste de la provincia de Teruel y suroeste de la de Zaragoza. Por el centro de la misma transcurre el río Jiloca entre las Sierras de Cucalón y Oriche, y Sierra Menera.

Cultura del Vino | 2017-03-16 09:31:17


Existen referencias en diversos municipios de la zona de producción que señalan la existencia del cultivo de la vid y elaboración de vino, como los Registros e informes sobre el cultivo de la vid y/o elaboración de vino que datan de 1581, existentes en el Ayuntamiento de Daroca. Otras referencias constatan la existencia de diversas variedades autóctonas entre las que destacan las variedades negralejo y provechón.

Otras fuentes de estas referencias pueden constituirlas las publicaciones, entre las que destacan las que reproducen algunos pasajes de la publicación “El patrimonio cultural de la Comarca del Jiloca (El Patrimonio Industrial), escrito por D. Francisco Martín Domingo y D. Emilio Benedicto Gimeno, y publicado por el Centro de Estudios del Jiloca: (…)

“La tradición en la producción de vinos y licores en el valle del Jiloca ha sido muy antigua. Habitualmente se elaboraban para un consumo familiar, fermentando las uvas hasta conseguir el vino, mosto, mostillo, mistela y diversos orujos. Existen todavía trujales y bodegas en la mayoría de las localidades de la comarca, encontrando incluso diversas piedras utilizadas en las prensas domésticas dispuestas en parques, viviendas o fuentes públicas.

Entre ellos destaca por su interés etnológico el conjunto de trujales de Villafranca del Campo, donde se eligió una zona retirada de la población para su ubicación. Estos trujales normalmente eran comunales, presentando la característica de contar bajo el lagar un espacio con varios habitáculos excavados en el suelo, con puerta individualizada, que servían de bodega para cada uno de los propietarios. (…) (…)

En otras localidades encontramos magníficos conjuntos de bodegas, las cuales se surtirían de trujales comunales o privados. Destaca el ejemplo de Burbáguena, con numerosas bodegas de antigüedad indiscutible excavadas en la roca sobre la que se asienta la población. Destacan también las zonas de bodegas en las localidades de Singra, Báguena, etc.”

Las alcoholeras y licoreras aparecen relacionadas desde sus orígenes con las azucareras o con importantes zonas vitivinícolas, pues eran las encargadas de eliminar del mercado parte de los excedentes de vino. A partir de mediados del siglo XIX aparecen las primeras fábricas de alcoholes con una tecnología más moderna y producciones más significativas y aún se conservan en algunas de las localidades de la zona las chimeneas de aquellas industrias. (…)

Aunque antes de la Guerra Civil se comienzan a gestar diversos proyectos cooperativos de diversa índole en el medio rural, no hasta después de la guerra y ante las duras condiciones de la vida rural en las décadas 40 y 50, cuando se incrementa la importancia del cooperativismo agrario y sobre los antiguos sindicatos se organizan principalmente bodegas y almazaras cooperativas.

Entre 1944 y 1965 se crearon casi todas las cooperativas vinícolas en España y la zona de la Ribera del Jiloca no fue una excepción. Entre las creadas en aquellos años, se puede destacar a día de hoy: La Cooperativa Santo Tomás de Aquino de Daroca, constituida en 1958 La Cooperativa Gil de Bernabé de Báguena, constituida en 1960 Prueba de la tradición vitivinícola de la zona es que en 1980 había censadas un total de 3.400 Ha. de viñedo.

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