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¿Es algo nuevo el enoturismo?.

Documentos recogidos por bodegas centenarias atestiguan la llegada de visitantes importantes a las bodegas desde hace siglos.

Enoturismo | 2015-09-18 10:18:42


Desde siempre ha habido una preocupación por conocer los procesos de elaboración del vino y ha despertado curiosidad en miles de viajeros, sobre todo en los nobles. Quizás hoy los medios de comunicación, las empresas especializadas, la intervención gubernamental hacen que parezca que nos encontramos ante un fenómeno nuevo, pero nada más lejos de la realidad.

Las bodegas más antiguas, centenarias, guardan celosamente sus libros de firmas y sus archivos en los que es fácil investigar el interés que despertaba el mundo del vino y en especial la bodega, a mediados del siglo XIX. Son muchos los casos que se citan en estos archivos de visitas de monarcas, nobles, jerarquías eclesiásticas, o profesionales del  sector.

Entre la realeza, la Emperatriz Eugenia de Montijo visitó la bodega de Alvear; Isabel II acudió a las bodegas González Byass en 1862; y Alfonso XIII visitó Codorniu, Domecq, Franco Españolas y otras a partir de 1904.

Otro aspecto remoto que tiene que ver con el viaje, el turismo y el vino, es la presencia de muchas bodegas españolas en Exposiciones, Congresos y reuniones científicas. Hay que tener en cuenta que aquellos años del último cuarto del siglo XIX, se celebraron muchas exposiciones tanto de carácter universal, como otras nacionales o particularmente dedicadas al mundo del vino. Algunos vinos españoles se empezaron a publicitar a partir de la Exposición de Agricultura celebrada en Madrid en 1857. En el mundo del vino el primer evento importante al que participan públicamente los vinos españoles es la Exposición de Burdeos de 1865, en la que obtiene medallas la bodega del Marqués de Riscal y en otras posteriores de Londres, Viena, París o  Barcelona.

Estos acontecimientos incitan a ciertos grupos a visitar los pabellones de las exposiciones y muestras, pero también a conocer las bodegas más representativas, que además eran muy  escasas.

Lo mismo podíamos decir de las reuniones científicas que alrededor del vino se convocaron en esas fechas. Un buen ejemplo fue la Exposición Vinícola Nacional celebrada en Madrid en 1877, a la que acudieron productores de todas las regiones vitivinícolas y sus trabajos son la primera fuente de información sobre el cultivo de la vid y la elaboración del vino en España31.

Pero hablamos todavía de viajes esporádicos, de personas muy concretas y no de un programa organizado como se está ofreciendo en los últimos años, en muchas áreas productoras de  vino.

Si es cierto que el enoturismo se ha abierto a un grupo más amplio, al turismo de masas por decirlo de alguna manera, interesado en temas culturales, territoriales y medioambientales, y sobre todo al turista gastronómico, un tipo de turismo que también se hace notar en los últimos años. El enoturismo del siglo XXI ofrece una experiencia completa. Podíamos decir que además de aprovechar los recursos inherentes a los espacios rurales, posee también características que le relacionan con el turismo cultural, en cuanto que el viaje tiene un componente de búsqueda de conocimientos y de apreciación de recursos.

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