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¿Es el enoturismo un turismo con estacionalidad?.

Los agentes que se ocupan de la planificación territorial y turística son últimamente conscientes de que nuevas actividades como el enoturismo ofrece infinidad de posibilidades y oportunidades de desarrollo y de crecimiento.

Enoturismo | 2015-06-23 10:16:00


Los empresarios vitivinícolas se han dado cuenta que, en tiempos de crisis, la diversificación y la combinación de la actividad vitivinícola con el turismo podría ofrecer importantes oportunidades alternativas de negocio a través de la venta directa de vino. El enoturismo ofrece en el marco del turismo rural, esas oportunidades dinamizadoras en ciertas comarcas, y además con un plus, ya que el enoturismo no necesita de restricciones estacionales, aunque claro está, unos meses son más aptos que otros para visitar las comarcas del vino.

Parece que el arranque del enoturismo ha sido lento, aunque los agentes turísticos cada vez lo tienen más claro. España es un país cubierto por extensos viñedos, innumerables bodegas con una gran variedad de vinos de calidad, monumentos y sitios de interés, hoteles con encanto, personas con formación y experiencia, en general, un gran entorno sugerente para el viajero. Esto es lo que las bodegas aún tienen que asumir para desarrollar sus nuevos negocios.

ACEVIN redactó un informe en el cual realizó un análisis de los visitantes a bodegas por meses, en el que se muestra que, en términos generales, otoño y primavera vuelven a ser las temporadas más proclives al enoturismo, motivado ante todo por ofrecer unas temperaturas más adecuadas para el disfrute del producto enoturístico y en el caso del otoño, por la realización de la vendimia en la mayor parte de las rutas, convirtiéndose en un factor adicional de atración. Los meses de octubre (20.103) y septiembre (187.981) son los más fructíferos en la llegada de visitantes, seguidos muy de cerca de mayo (178.869) y junio (160.196). Reafirmando la tendencia que ya se apuntaba con los datos del año pasado, vemos que, por primera vez, el mes de junio desbanca en este cuarto puesto por meses al mes de abril. Igualmente, los meses estivales (julio y agosto) registran cifras muy positvas y considerablemente superiores a los años anteriores superando en ambos casos a los 140.00 visitantes.

Los meses de invierno vuelven a ser los que registrar peores datos y en especial el mes de enero que vuelve a ser, a gran distancia, el mes de menor afluencia de visitantes (57.417). Sin embargo, es necesario puntualizar cómo los meses más fuerte y débil varían en función de la Ruta, lo que suele responder a las particularidades climatológicas de cada destino, así como, en algunos casos, al mayor volumen de actividades planifcado por el destino en según qué temporadas del año.

Así pues, Los meses de otoño (octubre y septiembre) y primavera (mayo y junio) se reafirman como los más proclives al turismo del vino en España. Si bien, es especialmente destacable el incremento de enoturistas registrado en los meses estivales.

 

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