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¿Es el enoturismo un turismo cultural?.

El enoturismo es un turismo vinculado al vino. Pero también es mucho más. Es un turismo que nos lleva a conocer paisajes, culturas y tradiciones. El vino va íntimamente ligado a la cultura de las regiones así como a sus paisajes, sus suelos y su clima.

Enoturismo | 2015-07-08 15:34:08


Un ejemplo de la importancia cultural y medioambiental de las comarcas vitivinícolas la encontramos en las inscripciones en la lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO de determinados paisajes culturales ligados a la vid y el vino, como son los paisajes vitivinícolas de St. Emilion (Burdeos), las terrazas del Duero en Portugal, asociadas con la elaboración y las rutas del vino de Oporto (cf. Fernandes y Correia, 2007), o los de la isla de Pico (Islas Azores) son un buen ejemplo de promoción  turística del vino, sin dejar de lado otros ejemplos como la presencia en la lista indicativa española del Itinerario Cultural de la Vid y del Vino en los Pueblos del Mediterráneo, promovida en su momento (1998-1999) por el Gobierno de la Rioja (cf. Elías, 1999).

Dichos bienes protegidos han abundado muy especialmente en el aspecto “paisaje” observado desde el punto de vista de la cultura del vino; su promoción, consecuentemente, se ha enfocado de manera considerable en función de la demanda de turismo cultural.

En realidad, si se hace un estudio de la promoción del enoturismo, se puede comprobar que éste se ha desarrollado en base al diseño de rutas turísticas basadas, en parte, en la filosofía ya existente procedente del turismo cultural. Así, estas rutas se caracterizan por la existencia de atractivos tanto naturales (montañas y otros paisajes) como físicos (bodegas, centros de interpretación, museos del vino, etc.).

El producto Rutas del Vino de España, ha sido clave para gestionar este tipo de rutas turísticas y entrelazarlas con otros atractivos turísticos. Así, nos podemos encontrar con iniciativas nuevas como: “Un domingo en el Penedès”, “Wine & Cava Route” (enfocado a turismo extranjero, principalmente), “Senderos del vino y el cava” (para combinar enoturismo y senderismo), “Itinerarios en bicicleta” (para combinar enoturismo con cicloturismo), “Raíces y tradiciones” (patrimonio intangible), “El Modernismo entre viñas” (arquitectura de inicios del siglo XX asociada al mundo del vino y el cava), “Meeting Point entre viñas” (para potenciar las reuniones de empresa en un entorno vitivinícola), “Sabores Singulares” (para amantes de la enogastronomía), “La primera cata” (para los que se inician en el mundo del vino) etc.

En cualquier caso, uno de los problemas del turismo enológico es la poca permanencia del enoturista, por lo que la combinación del vino con los demás recursos turísticos de la región. Ello implicaría que cuanto mayor sea el número de recursos turísticos de la zona (bodegas, museos, oferta complementaria, etc.) el turista pasaría más tiempo (y, por tanto, realizaría más pernoctaciones) en dicha área geográfica.

Llegados a este punto cabe juzgar, que el enoturismo, pese a ser un turismo especializado en el vino, hay que entenderlo como un turismo transversal y abierto, que compagina cultura con naturaleza, de una manera bastante armónica.

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