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¿Es fácil distinguir aromas en la fase olfativa de la cata de vinos?.

Para distinguir ciertos aromas del vino hay que estar entrenado en el análisis olfativo de la cata. Sin embargo te damos unas pautas para detectar fácilmente algunos aromas más comunes.

Cata de Vino | 2016-01-13 14:00:32


En la cata de vinos, a copa parada, sin removerla, la acercaremos a nuestra nariz con el fin de extraer los aromas más sutiles. Son los aromas primarios, nos informaran de la variedad de uva. Posteriormente, agitando la copa aumentara la evaporación y el vino extraerá sus aromas secundarios o de fermentación. Son aromas que dominan sobre los de la uva.

Una nueva lectura olfativa agitando ligeramente la copa nos descubrirá los aromas terciarios o bouquet. Son aromas secundarios evolucionados en la crianza a los que se suman los aromas propios de la madera (vainilla, canela, cuero, caee).estos aromas nos darán pistas sobre la maduración del vino y su edad. Son los aromas propios de los vinos envejecidos.

Para distinguir y ejercitar a la vez la memoria de los aromas es aconsejable tratar de asociar el aroma, en primer lugar, a una familia aromática determinada (floral, frutal, especial...) y sólo después aislar y definir el aroma concreto.

Entre las familias (series) aromáticas más importantes para la cata se encuentran las siguientes:

Aromas florales

Son por ejemplo aquellos aromas que recuerdan a la acacia, azahar, geranio, lirio, violeta, jazmín, rosa. Suelen ser más manifiestos en vinos jóvenes. en los vinos blancos distinguimos flores blancas y amarillas y en los tintos flores rojas.

Los blancos jóvenes pueden identificarse por aromas florales a verbena o tilo. Encontraremos la violeta en los tintos nobles y la rosa en algunos vinos envejecidos de larga crianza.

Aromas frutales

Son aquellos aromas que recuerdan frutas frescas: albaricoque, fresa, frambuesa, melocotón, cereza, limón, cassis, manzana, pomelo, ciruela.

También se puede dar aromas a frutos secos: dátiles, almendra tostada, ciruelas, avellanas. Los aromas frutales deben encontrarse en cualquier vino que se precie.

Los blancos nos traerían aromas de melocotón, limón, albaricoque y pomelo. Encontraremos la almendra tostada en los blancos nobles y la frambuesa en los tintos jóvenes.

Los tintos nobles nos obsequiaran un bouquet complejo con notas de fresa, frambuesa, cassis y arándanos, entre otras.

Aromas vegetales

Las notas aromáticas pueden hacer referencia a vegetales frescos: albahaca, menta, hinojo, hierba cortada. O también a vegetales secos: heno, tabaco, cabe.

Los vinos blancos con cierta acidez exhibirán el aroma verde de la menta que en los tintos lo observaremos como pimienta.

El aroma seco del heno está presente en los tintos añejos y el agradable aroma de tabaco es de presencia común en los tintos de reserva.

Aromas especiados

Entre estos aromas encontraremos por ejemplo la canela, el clavo, nuez moscada, pimienta negra y vainilla.

Son aromas siempre presentes en los grandes vinos.  El aroma a vainilla es característico de la crianza en madera noble. La pimienta verde se aprecia en los vinos elaborados con garnacha por ejemplo y la canela en los vinos blancos muy maduros.

 

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