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¿Es legal utilizar la marca "Vinos de la Tierra de España"?

Deben hacerse distintas precisiones en lo que respecta al riesgo de confusión para el consumidor acerca de la procedencia de los productos amparados por la marca, que constituye una prohibición.

Legislación del Vino | 2014-09-11 23:42:44


La denominación « vino de la tierra » corresponde a un tipo de vino conforme a la normativa comunitaria e interna, equivalente a otras expresiones extranjeras como vino del país, vino regional, etcétera. Asimismo, la utilización de la palabra « España » constituye en esta esfera del mercado una indicación del origen geográfico del producto, minuciosamente regulada en la misma legislación. Por tanto, la marca « Vinos de la Tierra de España » implica el empleo de la mención que es propia de una clase de vino y la atribución a éste de un origen geográfico determinado. En tales condiciones es inescindible del análisis de la confundibilidad de la marca lo que constituye la normativa específica reguladora tanto del producto como de sus denominaciones.

En consecuencia, la utilización de una indicación geográfica en la denominación de un vino no es libre, sino que precisa ser reconocida o aprobada por la Administración competente con el objeto de proteger la calidad y el origen de los vinos. A este fin obedecen tanto los Reglamentos comunitarios 1493/1999 del Consejo, de 17 de mayo de 1999, por el que se establece la organización común del mercado vitivinícola, y 753/2002 de la Comisión, de 29 de abril, que fija determinadas disposiciones de aplicación del Reglamento anterior en lo que respecta a la designación, denominación, presentación y protección de determinados productos vitivinícolas, y el Real Decreto 409/2001, de 20 de abril , por el que se establecen las reglas generales de utilización de indicaciones geográficas en la designación de vinos de mesa, derogado por el Real Decreto 1126/2003, de 5 septiembre , y por la ya mencionada Ley 24/2003, de 10 de julio, de la Viña y del Vino.

Con independencia de que el producto cumpla los requisitos de calidad para su consideración como vino de la tierra, la inclusión de una indicación geográfica para la designación de tal concreto producto es sinónimo de su reconocimiento oficial, lo que no tiene lugar en este caso, luego el empleo de tal indicación es susceptible de crear la impresión en el consumidor del reconocimiento de la indicación geográfica «España».

A este factor de confusión debe añadirse el provocado por la indefinición del origen del producto a causa de la amplitud y heterogeneidad del territorio español en la producción vitícola. Dada la evidente diversidad de características de los vinos españoles en función de su procedencia geográfica, la mención de la totalidad de dicho territorio como lugar de origen es de una generalidad tal que no ofrece ninguna información válida al respecto, permitiendo la inclusión bajo esa marca de vinos muy diferentes. Es más, no hay correlación entre el término geográfico indicado y la procedencia real del vino que se pretende identificar con esta marca que ha de ser denegada, pues quedan excluidas ciertas zonas de producción, entre ellas algunas de particular renombre por su calidad (La Rioja, Galicia, Penedés, Navarra). Esta situación es susceptible de generar en el consumidor medio una creencia errónea sobre el lugar de donde proviene el producto, y, por ende, sobre su naturaleza o propiedades, posibilitando una indebida asociación del mismo con el de las zonas o territorios más afamados o característicos.

La legislación comunitaria reguladora de esta materia contiene determinadas normas sobre la denominación de los productos vitícolas que complementan la normativa marcaria interna, normas inspiradas, al igual que el Derecho de marcas español, por la preservación de los derechos de los consumidores y de los legítimos intereses de los productores (arts. 47 y 48 y Anexo VII apartado F, relativo precisamente a la marca, del citado Reglamento). El mencionado art. 51 establece que «a efectos de la aplicación del presente título, se entenderá por "nombre de una unidad geográfica menor que el Estado miembro", el nombre:

- de un lugar o de una unidad que agrupe los lugares,

- de un municipio o parte de municipio,

- de una subregión o parte de subregión vitícola,

- de una región que no sea una región determinada».

Por otro lado, también el art. 28 del Reglamento 753/2002 exige para los vinos de la tierra con indicación geográfica un nombre de unidad geográfica menor que el del Estado miembro. Esta misma prevención es recogida en el art. 19 de la Ley de la Viña y del Vino: «El vino de mesa podrá utilizar, en los términos que establezca esta ley y, en su caso, la legislación autonómica, la mención "vino de la tierra", acompañada de una indicación geográfica, siempre que cumpla los siguientes requisitos: a) Que el territorio vitícola del que proceda, independientemente de su amplitud, haya sido delimitado teniendo en cuenta unas determinadas condiciones ambientales y de cultivo que puedan conferir a los vinos características específicas».

El Real Decreto 409/2001 disponía: «El territorio vitícola que responda al "nombre de una unidad menor que el Estado miembro", conforme lo previsto en el apartado 1 del art. 51 del Reglamento (CE) 1493/1999 , independientemente de su amplitud, se delimitará teniendo en cuenta unas determinadas condiciones ambientales y de cultivo que puedan conferir a los vinos características homogéneas» (art. 2 ). La circunscripción de la indicación geográfica a un territorio inferior a la totalidad del nacional se desprende asimismo del contenido de los arts. 2, 3 y 4 del vigente Real Decreto 1126/2003 .

Ante estas reglas puede inferirse sin dificultad que la exigencia de que la indicación geográfica sea menor que el Estado miembro afecta directamente a la denominación del producto, y no sólo a la procedencia del vino. Es decir, no se cumple la norma en cuestión limitando a unas determinadas zonas o regiones de España el origen del vino, pues lo que pretende el legislador, en aras a la tutela de los intereses anteriormente aludidos, es que la denominación del producto contenga una indicación sobre su origen de mayor concreción a lo que es el territorio íntegro de un Estado. En todo caso, no se respetaría la coincidencia de la indicación geográfica con la zona de verdadera procedencia del producto si aquélla es de una muy mayor amplitud que ésta.

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