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Esencia de vino Malvasía en la Isla Bonita.

La Palma es la isla más occidental del archipiélago canario. Una zona vinícola pequeña pero de larga tradición y de topografía accidentada con suelos volcánicos que los hacen especialmente dedicados para el cultivo de la viña.

Enoturismo | 2015-09-09 14:12:56


La isla de La Palma es propicia para el cultivo de la vid, dando así vinos tan peculiares como éste, una uva que solo se produce en dos zonas muy concretas y reducidas de la isla; La zona de los Llanos Negros en Fuencaliente, junto a las faldas del Volcán de San Antonio (1697) sobre suelos de cenizas volcánicas y la de Hoyo de Mazo, sobre terrenos acolchados con piedras volcánicas.

Una Denominación que, tras sufrir unos años de decadencia, ha ido remontando el vuelo desde que le fuera reconocido el marchamo en 1994. En gran medida gracias a dos tesoros que guarda con celo: el vino Malvasía Dulce y el de Tea, criado en pino canario.

Su viticultura es compleja, pero eficaz y brillante. Los últimos reductos de las parras originales se encuentran a 300 y 500 metros sobre el nivel del mar, y se cultivan unas 10 hectáreas de Malvasía de más de 60 años en la isla.

Esto es porque prácticamente la totalidad del viñedo está plantado sin injertar, por estar La Palma libre del ataque de la Filoxera (plaga proveniente de America, que arrasó todo el viñedo europeo a finales del siglo XIX). Se podría decir que en un importante porcentaje las cepas de la isla tienen edades superiores a los 40 años, y en el caso del Malvasía podríamos hablar de cepas de más de 100 años de antigüedad.

Los Malvasías de La Palma, son vinos que según la legislación se denominan “Vinos naturalmente dulces” que por proceder de uvas con una gran concentración de azúcares naturales, producen mostos de hasta 272 gr/litro de azúcar, fermentan parcialmente, parándose la fermentación de forma natural y quedando un contenido de azúcar residual en los vinos que debe superar los 45 gr. por litro. En el caso del Malvasía dulce de La Palma la graduación alcohólica adquirida mínima debe ser del 13% en VOL, pudiendo llegar en algunos casos hasta los 22% en VOL.

La historia de esta zona vinícola se remonta a 1505, año en el que se plantaron las primeras cepas en esta isla, traídas por los conquistadores. La variada procedencia de éstos a lo largo de los años ha dado lugar a una riqueza varietal inigualable. En el siglo XVI la calidad del vino se impuso de tal manera en los palacios de las principales cortes europeas que nunca faltaba el Malvasía “que alegra los sentidos y perfuma la sangre”, según palabras del propio Shakespeare. Autores como Robert L. Stevenson, Walter Scott y Lord Byron también enaltecieron las cualidades de los vinos de esta zona. No obstante, durante el siglo XIX el declive de los vinos canarios es grave, en parte por el ataque de las plagas de oidio y mildium.

En el siglo XX, con el comienzo del cultivo de la platanera en las zonas costeras de la isla, a mediados de los años cincuenta, se abandona mucha viña, pero en los años 90, con la creación de la Denominación de Origen La Palma, en 1994, el sector vitivinícola insular sufre una importante transformación, se recuperan viñas abandonadas, se plantan nuevas y el vino comienza a conocerse dentro y fuera de la isla, llegando en 2010 a ser reconocido con varias medallas de oro en prestigiosos concursos internacionales como Vinalies de París, el Wine Master Challenge de Portugal o las Sélections Mondiales Des Vins de Canadá.

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