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Evolución técnica de las bodegas en Aragón.

El paso a las cooperativas determinó el cierre de la mayoría de las pequeñas bodegas y la concentración de la producción de vino. Se constituye una época de cooperativa y avance en la producción de vino.

Cultura del Vino | 2017-03-03 11:53:07


"Las bodegas  cooperativas  se  construyeron,  entre  los  años  1940  y  1960,  siguiendo las normas de la época, con depósitos de cemento de bastante capacidad y maquinaria adecuada para aquel momento. Lo que no se pensó fue en la posibilidad de cambiar el tipo de vino a elaborar y a comercializar.  Es  decir:  se  siguió  elaborando  un  vino  para  su  venta  a granel, para satisfacer las necesidades de bodegas de distribución y no pensando directamente en el consumidor. Esas bodegas de distribución necesitaban, y siguen necesitando, vino con graduación alcohólica alta y mucho cuerpo y color, de forma que al mezclarlo con el de otras comarcas se obtuviese un producto con el suficiente grado, color y sabor como para poder ser vendido.

Por consiguiente, el vino que se producía y vendía era siempre un vino joven, pero con las características particulares de una dedicación a las mezclas, y en absoluto se planteó la obtención  de  crianzas,  reservas  o  grandes  reservas.  Las  inversiones  se dedicaron  exclusivamente  a  la  adquisición  de  la  maquinaria  necesaria para producir los vinos que demandaba el comercio a granel.

Los vinos de Aragón que se podían encontrar en el comercio eran casi todos a granel. Además, una vez fuera de las bodegas se almacenaban en cubas de madera, por lo que la oxidación y el enranciamiento de los mismos estaban asegurados. No es de extrañar, por tanto, que el consumidor asociase la idea de los vinos de Aragón con vinos de mucho color, cuerpo y grado, pues eran los únicos que podía encontrar.

Entre mediados de la década de los ochenta y la de los noventa, se produjo una auténtica revolución en los medios tecnológicos para elaborar el vino y en la forma de hacerlo. Cambió y todavía está cambiando, la filosofía con la que se trabaja y han aparecido unos vinos que no se parecen en nada a los descritos.

En una bodega nueva o remozada llama la atención, en primer lugar, la cantidad de dispositivos de acero inoxidable, por un lado, y de barricas de roble, por otro. El acero inoxidable se ha impuesto por ser inerte y por su facilidad de limpieza y desinfección, es decir, porque no se disuelve nada del mismo ni en el mosto ni en el vino y, por tanto, no modifica en absoluto sus propiedades. Las barricas de roble, por su parte, abundan porque buena parte del vino se dedica a la crianza y es- te es el vino que actualmente demanda el consumidor."

Juan Camacho Palomar, Elaboración del vino en el siglo XIX.

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