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Garnacha con carácter en la Ribera del Jiloca.

Al sudeste de la DO Calatayud, se encuentra el secreto mejor guardado de Aragón: los Vinos de la Tierra Ribera del Jiloca. Allí se esconden garnachas de altos vuelos y sabor pizarroso que siguen el curso del río Jiloca, uno de los principales afluentes del Jalón.

Denominaciones | 2015-09-08 11:28:32


Ribera del Jiloca es una indicación geográfica protegida, utilizada para designar los vinos de la tierra originarios de la zona vitícola del valle del Jiloca, en el suroeste de Aragón (España). Esta indicación geográfica fue reglamentada en 2005.

El valle del Jiloca recorre pueblos de la provincia de Teruel y Zaragoza desde su nacimiento, en Cella, hasta su desembocadura cerca de Calatayud, en el Jalón. El Jiloca riega una zona de larga tradición vitivinícola, aunque hasta la creación de Vinos de la Tierra Ribera del Jiloca, sus vinos se comercializaban como vinos de mesa o, en la parte más cercana a la desembocadura, como vinos amparados por la Denominación de Origen Calatayud.

Los municipios productores son todos los del tramo zaragozano del valle y los del norte de Teruel –San Martín del Río, Báguena, Burbáguena, Luco de Jiloca, Calamocha, Fuentes Claras y Lechago.

Son 950 hectáreas de una tierra desconocida, aún por hacer, pero que esconde un asombroso potencial. Una región sometida a un drástico contraste de temperaturas en el eje Calatayud-Daroca-Teruel, que lo mantiene como un bastión resguardado por montes a los que no llegan ni los vientos mediterráneos ni los atlánticos.

Todavía se conservan viñas muy viejas de la variedad garnacha, cultivadas en vaso, que se alternan con otras variedades como tempranillo o cabernet sauvignon de reciente implantación. Resguardados por las sierras Vicort y Atea, los viñedos del Jiloca gozan de un microclima, unas altitudes –entre 800 y 1000 metros– y unos suelos pizarrosos muy adecuados para la correcta maduración de la uva. Es una zona de gran potencial enológico porque sus condiciones geográficas permiten obtener vinos de gran calidad y tipicidad. Cuenta con un Reglamento borrador que establece una Comisión Interprofesional para realizar los cometidos de control y certificación.

Aquí la agricultura ecológica se hace de rutina, con unas lluvias escasísimas, un refrigerante viento del Cierzo y una espectacular caída de las temperaturas nocturnas.

La zona tiene en su haber un intenso pasado en producción vitivinícola, sobre todo en la venta a granel con destino a Cataluña o Rioja. Algunos viticultores se han animado recientemente a embotellar sus primeros vinos, que encuentran en Estados Unidos su principal cliente internacional, como es el caso de Marqués de Daroca, firmado por la cooperativa de Daroca, y que vende al exterior bajo el nombre de Old Vines Garnacha.

Iniciativas que están dando, poco a poco, a conocer las potentes posibilidades vinícolas de la zona, entre las que hay que dejar un puesto de honor a José Antonio Martín, economista, que ha regresado a su Murero natal desde la capital para recuperar viñedo de sus antepasados y dinamizar el pueblo, no sólo con la producción de vinos de calidad, sino con la futura edificación de una casa rural que atraerá los primeros turistas a la zona.

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