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Guía para diseñar tu primera colección de Vino.

Si eres debutante en el mundo del vino, he aquí unos consejos sobre el espacio en el que debe guardarse, las condiciones ideales para su conservación, la longevidad y las precauciones que hay que tomar al hacer las primeras compras. Además, te ofrecemos dos modelos distintos de bodega bien surtida.

Consejos sobre el Vino | 2014-06-28 13:34:32


A toda persona amante de los placeres de la mesa le gustaría tener a su disposición una selección de vinos que combinen bien con las comidas que toma, se adapten a sus gustos y a las diferentes ocasiones de consumo. Pero antes de decidirse a comprar debería plantearse dónde y cómo los va a guardar. La conservación es, a menudo, uno de los factores más determinantes de la calidad del caldo que finalmente consumimos porque, mal conservado, se estropea y pierde sus cualidades. Si creemos no disponer de un lugar adecuado, es preferible comprar frecuentemente y no almacenarlo en casa.

Las condiciones que se han de reunir para conservarlo en buen estado son, básicamente, las que siguen: una temperatura fresca y constante (12-16 grados), humedad alta (70-80%), buena ventilación y ausencia de luz.

Importa también que el lugar esté limpio y sin olores (evitar los espacios donde se guarden otros alimentos) y que no sufra vibraciones o excesivo ruido. El vino es un ser vivo que, cuanto mejor se conserva, mejor envejece.

Evidentemente, el lugar ideal es un local subterráneo, una bodega como las que suelen existir en las casas de los pueblos o en viviendas unifamiliares. Pero en la ciudad, lo más habitual es que se viva en pisos que no reúnen los requisitos anteriormente mencionados. Ante esta situación, y para evitar sorpresas desagradables, la mejor opción
puede ser adquirir una cava climatizada, especie de nevera que reúne las condiciones ideales. Además, dada la gran oferta de marcas y modelos que ya existen en el mercado, es fácil encontrar una adaptada al gusto particular y al bolsillo (Eurocave y Caveduke son dos fabricantes especializados y de confianza, entre otros muchos).

En nuestra bodega es importante que mantengamos las botellas tumbadas, para garantizar que el vino esté en contacto con el corcho y no se reseque, produciendo pérdidas en las botellas y eventuales oxidaciones que pueden alterar la calidad del producto. Existen numerosos anaqueles fabricados en distintos materiales (madera, plástico, hormigón, etcétera) que se adaptan a la mayoría de los lugares y que, además, nos ayudan a tener nuestros vinos ordenados para poder acceder rápida y fácilmente a ellos.

Ya tenemos ese lugar seguro para conservar el vino y ahora nos enfrentamos a otro problema: qué comprar, cuánto comprar y dónde hacerlo. A la hora de aflojar el bolsillo, la premisa fundamental que nos debería guiar es adquirir vinos que nos gusten y que combinen bien con las diferentes comidas que realizamos (el tema del precio es menos importante, ya que en España tenemos la suerte de disponer de muchos vinos de calidad a precios todavía asequibles). Necesitamos caldos para diario, para el fin de semana, para ocasiones especiales...

Por fortuna, nuestra dieta alimenticia es muy variada y tenemos vinos tan diversos que es fácil que todo el mundo encuentre aquel que combina perfectamente con la comida que vamos a hacer. Buenas carnes, infinidad de pescados, variados productos de la huerta, sabrosas legumbres, sorprendentes quesos y tantas otras delicias gastronómicas que crearán esa armonía perfecta con vinos blancos, rosados, tintos, jóvenes o con madera, con mucho o poco cuerpo, más frescos o más aromáticos, vinos espumosos, vinos de licor, dulces o secos...

El abanico de posibilidades es infinito, el placer no tiene límites. Lo único que cuenta es que la combinación que realicemos nos guste y que podamos disfrutar simultáneamente del alimento y del vino, con todos sus matices y sin que uno anule al otro.

Longevidad.

Para saber qué comprar, sobre todo con vistas a almacenar cierta cantidad de vino, hemos de considerar qué ciclo de vida tiene cada uno de ellos, cuánto tiempo se va a mantener en buenas condiciones. Lo mejor para estimar su duración es aprender a catar, a analizar sus cualidades, e ir probándolo de tanto en tanto para apreciar sus cambios de estado. Como regla general, se puede decir que:

Los vinos jóvenes tienen una vida corta, de uno a tres años, más efímera en el caso de rosados, de algunos blancos y cavas (ligeros) y de tintos (como los de maceración carbónica, ideados para ser consumidos en plena juventud).

Los vinos que han pasado por madera suelen aguantar un poco más, de tres a cinco años. Entre éstos, los llamados de media crianza (o roble, como se suele indicar ahora en las etiquetas) son, junto a algunos crianzas, los de menor proyección. Después entrarían los crianzas con más cuerpo y los vinos de reserva.

Los vinos Gran Reserva o Reserva Especial suelen estar concebidos para aguantar bien el paso del tiempo, se pueden conservar entre cinco y 10 años.

Finalmente, los vinos de larga vida, que pueden mantenerse bien por encima de 10 años, son normalmente vinos de licor del tipo amontillado, oloroso, PX, oportos vintage o grandes dulces, como los de Sauternes, Tokaj...

Esta posible vida del vino depende mucho de la zona de producción, de la variedad con que se ha elaborado, del productor y del año de cosecha.

La cantidad de vino a comprar depende, obviamente, de nuestras necesidades. Si nos planteamos que el consumo de vino anual per cápita en España ronda los 30 litros (unas 40 botellas) y que no se suele beber solo, no sería descabellado que una pareja tuviera una reserva de más o menos 80 botellas para consumir en un año.

Siempre es mejor adquirirlas de dos en dos para evitar que nos falte nuestro caldo preferido en el momento preciso y para prever que alguna de ellas no esté en buen estado. La cantidad de cada vino estará estrechamente ligada a la frecuencia de consumo y a las ocasiones en que lo tomemos.

Dónde comprar.

Hoy por hoy hay una infinidad de lugares donde adquirir vino. La garantía de que el producto haya sido bien conservado y que se mantenga en buenas condiciones ha de ser nuestra prioridad. Es importante que nos fijemos no sólo en si se cumplen las nociones básicas de conservación (temperatura, humedad...), sino también en si los vinos rotan, se mueven, y no pasan meses o años en las estanterías antes de llegar a nuestra mesa.

Siempre que podamos, lo compraremos en las propias bodegas productoras, por la garantía del buen estado y por ese lazo sentimental que se suele crear al conocer al autor o autores del producto. La tienda on-line de Catadelvino.com a diferencia de otras tiendas on-line te ofrece la posibilidad de comprar Vino al mejor precio al comprar directamente a la Bodega sin comisiones y sin intermediaros.

En grandes superficies deberemos tener cuidado. Muchas veces los vinos sufren en el almacenamiento y, saliéndonos de los clásicos, casi nunca rotan.
Es una gran suerte para el consumidor que, gracias a este fenómeno de moda que vive la enología en España actualmente, hayan proliferado los establecimientos especializados en su venta. En ellos se suele cumplir la garantía de la conservación, contando, además, con personal cualificado (y apasionado) dispuesto a asesorarnos
y a guiarnos en la compra.

Otra interesante opción, sobre todo en zonas mal abastecidas, son los clubes de vino. Suelen dar buena información, son cómodos, ya que nos lo traen a casa, y fiables en cuanto al trato que le dan.

Sin olvidarnos de todas las propuestas que se nos ofrecen vía Internet.

Así que no lo dude: resuelva todas sus dudas sobre lo que debe comprar (abundan los portales y guías especializadas en información general sobre el vino), fórjese un criterio (nadie mejor que usted sabe lo que le gusta) y compre siempre que sepa que lo podrá conservar bien. Por último, no debe olvidar que no existen buenos o malos vinos: están los que nos gustan más o menos y los que podemos o no permitirnos.

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