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Historia de los vinos del Bierzo

El Bierzo es una comarca de la Provincia de León, zona de tradición minera e industrial. Se trata de una rica y fértil llanura que posee características propias en cuanto a suelo y clima al estar rodeada de montañas que la protegen del viento húmedo y frío del Atlántico. Estos factores han favorecido que se extienda el cultivo de la vid y que los vinos tengan un carácter propio. Fuente D.O Bierzo

Cultura del Vino | 2014-08-06 15:24:12


Fotografía: FCPB

Aunque algunos creen que las variedades actuales cultivadas en la España Atlántica derivan de una selección de vitis silvestris, realizada ya por los primeros pobladores, probablemente en la Edad del Bronce; sin embargo, ninguna prueba arqueológica lo confirma y probablemente su introducción en el Noroeste de España se deba a los romanos tras las guerras de los años 29 al 19 a.C., guerras contra cántabros y astures; y en El Bierzo, durante esos años y con posterioridad, al compás de las explotaciones mineras, más concretamente la explotación aurífera en Las Médulas (Bierzo Suroeste).

Tras el comienzo de la cristianización del Bierzo a partir del siglo IV, comienza la propagación del cultivo de la vid, al amparo de la implantación de varios Monasterios en El Bierzo, durante los siglos sucesivos. En total se registran un total de 25 Monasterios en El Bierzo, lo que posteriormente en la Edad Media dió en llamarse la Tebaida Berciana. 

Existe documentación que permite afirmar, a través de San Valerio, que en el Siglo VII existen viñedos en los alrededores de Bergidum (Bierzo), en Cacabelos, donde en su relato San Valerio menciona la vendimia, cuyos días eran de fiesta y regocijo.

Monjes y campesinos roturan el monte para plantar viñedos, o reciben viñas de Señores, existiendo multitud de referencias de compra-venta de viñedos desde los siglos XII y XIII (con referencias del precio pagado incluidas), así como concesiones para el trabajo de las viñas, bien sea por los monjes o por los campesinos, con o sin el amparo de los sucesivos Condes que tuvo el Bierzo en la Edad Media.

Más prolífica es la documentación que relaciona el cultivo de la vid en El Bierzo durante la Edad Contemporánea y la Edad Moderna. Desde el siglo XVIII existen estadísticas más habituales sobre la extensión del viñedo y las producciones de vino en El Bierzo.

Se documenta que la primera vez que se detectó el “mildeu” fue en viñedos de Ponferrada (Bierzo) en 1889. Y la entrada de la filoxera en El Bierzo se documenta en 1887, dejando al medio rural del Bierzo sin su única subsistencia durante finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX.

El auge y la riqueza que el carbón aportó al Bierzo en las primeras décadas del Siglo XX retrasó la recuperación del cultivo de viñedo en El Bierzo; pero no se puede olvidar, y las gentes bercianas de éllo nos vamos a encargar, que durante las décadas de los años 30, 40 y 50 del Siglo XX,  el cultivo de la vid y el vino en El Bierzo mitigó el hambre en los pueblos del Bierzo rural, desde Cacabelos hasta Villafranca del Bierzo,  desde Camponaraya hasta Priaranza del Bierzo. Desconocemos de “viva voz” las repercusiones sociales del cultivo del viñedo en El Bierzo en la Edad Medía (sí documentalmente), pero la subsistencia en la postguerra, sí que nos lo han trasladado de viva voz nuestros abuelos.  A día de hoy existen físicamente 129 lagares tradicionales, dispersos por todos los pueblos del Bierzo, que documentan ese ciclo triste y de penurias, y que reafirman el arraigo de las personas con el cultivo de la vid en la Comarca de El Bierzo.

Por último, la relación entre el hombre y la vid en El Bierzo no se documenta únicamente con el trabajo de la tierra; existe un legado de más de 150 vocablos propios, intrínsecos a la cultura del vino en El Bierzo, que forman parte de la jerga y el habla propias de la Comarca de El Bierzo.

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