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Historia de los Vinos. Vinos del valle de Sadacia.

Vinos en La Rioja, han existido desde los más remotos tiempos del Imperio Romano, y ya Calixto, en su códice, recuerda a los buenos riojanos que pueden y deben considerarse felices por los excelentes vinos que da su tierra.

Cultura del Vino | 2017-01-05 16:00:34


Pero estos vinos riojanos, antecesores de los actuales  vinos de Rioja, distaban mucho de la calidad que hoy les hace famosos.

Fueron los romanos (quienes llevaban el arte de producir vino allá donde se establecían), los  grandes impulsores de la producción del vino en La Rioja ya que hasta entonces los oriundos  desconocían las técnicas de elaboración del vino. Se dice que las galeras romanas llegaron por  el Ebro a la antigua Vareia, probablemente en el emplazamiento actual del barrio logroñes de 5 Varea, en donde se recogía el vino, que era transportado a la metrópoli. No obstante, algunos  expertos afirman que con anterioridad, los pueblos berones y pelendones pobladores de tierras  riojanas, también bebían el vino que se elaboraba en la región y lo vendían a los mercaderes  que llegaban hasta Vareia incluso hasta el faro de Bilibio, cerca de la actual ciudad de Haro.

La preocupación de la región por sus vinos ha sido siempre una constante histórica. Un buen  ejemplo de ello lo representa la ordenanza dictaminada por el alcalde de Logroño en 1635,  mediante la cual se prohibía el tránsito de carruajes en zonas cercanas a bodegas, por miedo a  que “las vibraciones generadas por su paso puedan perjudicar al preciado jugo y su crianza”.

En 1787 se creo la Real Sociedad Económica de Cosechero de Rioja cuyo objetivo era el  fomento del cultivo de la vid, la elaboración del vino y el desarrollo de su comercio.

Ya a mediados de este Siglo, Juan Marcilla Arrázola hablaba de las mistelas manchegas y  destacaba la calidad de los vinos dulces, licorosos, de moscatel y malvasía elaborados en  Corella y La Rioja. En esta última región se conocía al moscatel como “Supurado” y a la cepa  como “Moscatel Común” o “Moscatel de la Tierra”, destacando que esta variedad crece bien  en terrenos ventilados y de buena exposición.

Las variedades que fueron tradicionales en esta Comunidad Autónoma hasta 1893 fueron  mazuelo, graciano, tempranillo, garnacha, entre tintas y moscatel, malvasía y viura para las  blancas. Destacar la vinificación de uvas soleadas en el suelo de la viña y elaboradas más  tarde para obtener vinos más azucarados.

No obstante el moscatel, principal variedad de “Valles de Sadacia”, no tuvo un futuro tan  prometedor como el resto de variedades tintas.

De esta variedad blanca, existen referencias desde el siglo XVII, pero se pierden con el ataque  de la plaga filoxera en el 1893, quedando solamente como una variedad minoritaria que no  pudo desarrollarse, al no ser tampoco variedad incluida en la DOCa Rioja.

Para evitar la desaparición de esta gran tesoro enológico, en el 2003 se pone en  funcionamiento el vino de la tierra “Valles de Sadacia” con la idea de recuperar y promover  esas elaboraciones tan interesantes. Al no poder elegir “Rioja” como nombre, hubo que buscar  un camino propio. De este modo, el nombre prerromano elegido “Sadacia o Sidacia”, hace  referencia al nombre del río Cidacos y de la comarca de Arnedo, al ser esta la zona más  representativa del conjunto de municipios que constituyen la zona geográfica, concrentrándose  en ella la mayor parte de la producción de moscatel.

Las posibilidades de la variedad moscatel y otras variedades blancas sobre una tierra con las  condiciones geoclimáticas como las de la zona geográfica delimitada confieren a Valles de  Sadacia un gran potencial.

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