LLAMANOS 34 91 535 89 90

Influencia de la orografía de un terreno en el cultivo del viñedo y el carácter del vino

Dentro de los factores geográficos a tener en cuenta para el cultivo del viñedo, la orografía es uno de los que mejor conoce el viticultor, ya que de ésta dependen buena parte de los procesos del ciclo vegetativo de la vid

Producción de Vino | 2014-07-22 13:58:27


Entre los diferentes aspectos que conforman o describen la orografía de un determinado pago o viñedo cabe destacar los siguientes: la inclinación del terreno, la orientación del viñedo (norte, sur, etc.), la altura sobre el nivel del mar a la que se encuentren las cepas y la localización concreta del pago (por ejemplo, cercanía a ríos, lagos, etc.). Atendiendo a los registros que presenten estas variables el viticultor debe actuar de uno u otro modo, es decir, a la cepa se le practicará un tipo u otro de poda, se utilizará o no riego, o se adelantará o retrasará la vendimia, se utilizará un determinado sistema de conducción, etc.

Para llevar esto a un caso práctico, se puede poner de ejemplo dos cepas de la misma variedad - tempranillo- una situada en la cercanía al mar, que podía ser de la D.O Alicante y la otra en un territorio más continental y más alto, pongamos por ejemplo la D.O de Toro o del Alto Douro (en el noreste de Portugal, pegado a la frontera española). Aunque existen muchas más influencias, como el suelo, microclimas etc, se trata de hacer un análisis generalizado, centrado en la orografía.de forma generalizada. En el primer, cerca del mar, la vid se podría encontrar en un terreno llano, preferentemente con orientación norte (para que el exceso de sol no 'abrase' las uvas), a baja altitud y a corta distancia de la costa. Por el contrario, la tinta roriz del Alto Douro se podría desarrollar en un terreno más escarpado (que obliga a la cepa a enraizar más enérgicamente), con orientación sur (para captar las mayores horas de sol posibles, que garanticen una correcta maduración), a una altura considerable respecto al nivel del mar (que implica, en principio, condiciones climáticas más adversas y temperaturas más bajas) y distante del océano.

Esta orografía tan distinta obliga al viticultor a tratar de diferente manera su viñedo. Por ejemplo, descargando los alicantinos de racimos sus vides para que la producción, aunque cuantitativamente menor que su potencial, fuese menor, obteniéndose así concentraciones y calidades superiores. Mientras, en el Alto Douro, los cuidados podrían venir del lado de la correcta evolución de la planta, practicando el deshojado para que se garantizase la correcta insolación y, por ende, la maduración de los racimos.

Inclusive, yendo más allá, dos cepas de la misma variedad pueden evolucionar de  distinta forma atendiendo a las distintas características de los pagos en los que se encuentran enclavadas pudiendo, con el tiempo, dar lugar a dos especies distintas. Esto es lo que se conoce como especies clónicas. Un buen ejemplo es el representado por la archiconocida tempranillo, que tiene en la riojana tempranillo peludo a uno de sus clones más reputados. El elevado número de variables que intervienen en la descripción orográfica de un pago incide fuertemente en la singularidad o especificidad que conlleva la definición de terroir.

Estrechamente ligado a la orografía, pero merecedor de análisis independiente, se encuentra el microclima. Existen tres tipos de microclima dependiendo del ámbito geográfico objeto de análisis: el propio de la cepa, el del viñedo y el de la región (en algunos casos coincidente con el área de la DO). El microclima que va a particularizar un pago o terroir es el referido al viñedo. Son múltiples los factores que determinan un microclima particular. Entre ellos, los más significativos son la temperatura, la humedad, la pluviometría, el soleamiento -intensidad- y la componente de los vientos, así como la magnitud de las temperaturas extremas y la fecha estimada en la que van a producirse.

Todas estas variables pueden conformar un medio ambiente específico distinto al de otras zonas limítrofes. Esta circunstancia permitirá un desarrollo singular de la cepa que será transmitido a las uvas. Por ende, el mosto que de éstas se obtenga ofrecerá unas peculiares características y/o aromas que deberán ser refrendados por el enólogo en los interiores de la bodega. El pago o terruño, como hemos visto, no es sólo una porción de tierra sino una interacción de múltiples elementos que se encuentran en la naturaleza que nos rodea. Todos ellos, con sus múltiples combinaciones, conforman y tipifican un entorno único en el cual se desarrolla la cepa. De este modo se sientan las bases para que el viticultor y el enólogo elaboren vinos distintivos que expresen todas las bondades de su terruño.

 

 

    • Cargando...
    • Cargando...
    • Cargando...