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La barrica de vino más allá del roble americano o francés.

El vino adquiere una serie de particulares características aportadas fundamentalmente por la madera que forma las barricas de crianza. Estas barricas suelen ser de roble americano francés o francés. En los últimos años se están abriendo al mercado nuevas posibilidades.

Producción de Vino | 2015-01-26 16:42:55


El origen de la madera de roble, estrechamente relacionado con las especies cultivadas en cada zona y la técnica tonelera aplicada en la fabricación de la barrica, especialmente el grado de tostado, son los factores que más influyen en su composición.

En los últimos años la demanda de barricas ha crecido de forma espectacular, tanto por la creación de nuevas bodegas de crianza, como por la reducción del tiempo de uso de las barricas viejas y su sustitución por otras nuevas.

Hasta una fecha reciente, el principal criterio seguido para la selección del tipo de roble a emplear ha sido económico, por ello el roble americano se ha utilizado de forma mayoritaria en las diferentes zonas vinícolas españolas. No obstante, hace algunos años se empezó a observar una tendencia creciente hacia la introducción de barricas de roble francés y de otros países del este europeo (Rusia, Hungría, Rumanía, Polonia...), debido a que aportan a los vinos características positivas en la línea requerida por el mercado.

En España existe una superficie de de 440.000 ha de bosques de robles de las especies Q. robur y Q. petraea, localizadas principalmente en el norte y nordeste de la Península. Además, hay otra especie de roble, Q. pyrenaica, conocida como rebollo, que es autóctona de la Península Ibérica, cuya masa forestal arbolada se puede evaluar en 1.090.716 ha, y se localiza el 50% en Castilla-León y el resto se distribuye en la mayor parte de las Comunidades Autónomas.

En el Centro de Investigación Forestal (CIFOR-INIA) se han llevado a cabo numerosos estudios con el fin de caracterizar las maderas de los robles españoles y estudiar sus posibilidades para la fabricación de barricas destinadas a la crianza de vinos de calidad.

Los resultados obtenidos indicaron que los robles españoles presentan una composición química intermedia entre el roble francés y americano, por lo que podrían ser adecuados para la fabricación de barricas.

Partiendo de esta base han comenzado diversos estudios en España para tratar de averiguar si en realidad existe una potencialidad de aprovechar dicha madera para fines enológicos.

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