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La Bodega: Vino y cultura.

El vino es en España un símbolo de nuestra cultura y nuestro patrimonio en particular. Las grandes bodegas se ocupan hoy en día no solo de la elaboración del vino, sino también de la difusión de la cultura y conservación de las tradiciones.

Cultura del Vino | 2015-09-07 18:07:46


La bodega ha pasado a ser algo más que el lugar de elaboración y conservación del vino. A lo largo del país, la bodegas se ocupan de la preservación de la cultura del vino y han aprovechado el alza del enoturismo para establecerse como museos vivos.

En este sentido España tiene un extenso y afamado patrimonio cultural vinculado a este producto. Es el país que posee la mayor superficie de viñedo plantada en el mundo y un elevado número de Denominaciones de Origen vitivinícolas.

Por ello  cada vez es mayor el número de bodegas que pueden presumir de ser identificadas no solo por sus vinos sino también por otros valores culturales como edificios singulares, los museos y colecciones de arte que encierran, etc., reconocimiento que alcanzan tanto en el ámbito nacional como en el internacional.

Por ejemplo, la Bodega Vivanco, fue nombrada por la revista Wine and Spirits Magazine como una de las 100 mejores bodegas del mundo, posee el certificado de excelencia 2014 que Tripadvisor otorga cada año a las atracciones turísticas mejor valoradas del mundo y es considerado el mejor museo de vino del mundo según la Organización Mundial del Turismo (OMT-ONU.

También son un reclamo para importantes arquitectos a nivel mundial. Difundiendo una cultura de diseño y vanguardia que atrae a miles de visitantes. Algunas bodegas históricas han visto en la arquitectura y en sus creadores una nueva ocasión para proyectarse. La ciudad del vino, de herederos Marqués de Riscal, con el edificio proyectado por Franck Gehry, se ha convertido en un símbolo en el mundo del vino. Con su creación de titanio y evocadoras formas, abierto a múltiples interpretaciones, se ha consolidado como referencia y imagen universal del mundo del vino.

Pero también hay paso para la grandeza de lo tradicional. Por ejemplo, las grandes bodegas jerezanas. Estas grandes naves de soleras, con sus impresionantes cúpulas, son el fiel testigo de épocas pasadas, el recuerdo aún presente de cuando el consumo de brandys y vinos jerezanos era impresionante. Fue a finales del siglo XIX cuando empiezan a proyectarse las más grandes bodegas de la zona como “La Palma” de Osborne en El Puerto o “la Arboledilla” de Barbadillo, situada en el Barrio Alto de Sanlúcar.

En las bodegas se vive el contacto directo entre el vino y los turistas, su proceso de producción desde la cosecha hasta el consumo. Este elemento va encaminado a incrementar el conocimiento enológico del turista, lo que representa una vez más una experiencia cultural muy especial.

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