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La calidad del vino y la Gestión Integrada del viñedo.

La calidad y gestión del vino son estudiadas en bloques temáticos: Situación actual y control de plagas y enfermedades más relevantes de la vid; Enfermedades de la Vid: análisis y métodos de control y Biodiversidad, tecnología y cambio climático.

Producción de Vino | 2015-12-30 12:41:48


Dentro del marco de las jornadas coordinadas por Phytoma sobre la calidad del vino a través de la gestión integrada del viñedo que se celebraron en Valencia del 1 al 3 de diciembre de 2015. La Organización Internacional del Vino ha estado presente y representada por la participación del jefe de Unidad de Viticultura, Mario de la Fuente.

Durante el transcurso de estas jornadas, presididas por los directores generales de Desarrollo Rural y Política Agraria Común y Agricultura, Ganadería y Pesca de la Consejería de la Comunidad Valenciana, se ha contado con investigadores procedentes de numerosos centros de investigación y/o universidades, así como representantes de los principales productores de fitosanitarios, bodegas y profesionales del sector vitivinícola, estudiantes, etc. reuniendo así a casi 400 personas cada día.

Los trabajos se organizaron según tres bloques temáticos: Situación actual y control de plagas y enfermedades más relevantes de la vid; Enfermedades de la Vid: análisis y métodos de control y Biodiversidad, tecnología y cambio climático. En total, 12 posters, 37 ponencias, 4 mesas redondas y 3 mesas de debate donde se han puesto de manifiesto los problemas y retos existentes, intentando fijar al mismo tiempo las bases necesarias para los avances científicos y tecnológicos sobre gestión integrada. Dichos debates han contribuido esencialmente a la transferencia tecnológica de estos avances para el sector vitivinícola y, especialmente, a la sostenibilidad y gestión integrada.

La OIV no es ajena a estas preocupaciones del sector del vino, como lo lleva haciendo desde su fundación en 1924. Buena prueba de ello es la presencia prioritaria de la promoción de una viticultura sostenible dentro de uno de sus cinco ejes estratégicos para el plan estratégico 2015-2019.

Es bien cierto que existe una extensa normativa a nivel internacional, con recomendaciones, legislaciones sobre productos fitosanitarios y fertilizantes cada vez más concretas, precisas y, por qué no decirlo, restrictivas. Por lo tanto, el desafío que tenemos por delante es muy grande, dado que desde principios de este siglo, tanto la reducción general de materias activas, como la prohibición de algunas de ellas (p.ej. el arsenito de Na) nos obliga a investigar e implementar los tratamientos y productos empleados para proporcionar alternativas fiables al mercado. Hoy en día, algunas líneas nuevas de investigación están dando respuestas (ej. Fitofortificantes, uso de bioagentes de control, etc.), pero están todavía pendientes de definir, evaluar y legislar a pesar de algún efecto prometedor. Este es el panorama en el que nos enfrentamos a la hora de hacer una producción respetuosa con el medio.

Dentro de su compromiso con la sostenibilidad, la OIV viene trabajando desde 1997 en diferentes resoluciones: en producción integrada (VITI 1/1999; CST 2004); en la preservación de la biodiversidad (VITI 01/2002); en producción orgánica (ECO 460/2012) y, por supuesto en producción sostenible (CST 2004; CST 2008 y VITI 422/2011).

Es más, hoy en día, seguimos trabajando en diferentes retos intrínsecamente ligados a la sostenibilidad o la gestión integrada, como pueden ser:

    Principios generales para una viticultura sostenible. Aspectos medioambientales, sociales y económicos (CST 12-518). Recomendaciones prácticas (CST 13-530).

    Reducción o uso razonable de pesticidas en viticultura, armonización global de los LMRs y vigilancia de enfermedades de relevancia en el viñedo (como por ejemplo, las enfermedades de la madera).

    Protocolos y recomendaciones sobre el cálculo de gases de efecto invernadero (CST-503-2012).

    Recomendaciones para el intercambio de material vegetal entre países (VITI 14-565) y preservación de variedades o procesos de selección (VITI 14-564).

    Recomendaciones para el uso razonable del agua y sobre la metodología a aplicar en el cálculo de la huella hídrica.

    Resilencia y cambio climático: zonificación vitícola (VITI 4/1998; CLIMA 423/2012). Recomendaciones necesarias en los estudios de variabilidad climática en vitivinicultura (CLIMA 12-517).

Todos estos temas fueron abordados en mayor o menor medida durante las jornadas y, aunque muchos interrogantes y retos quedan abiertos para el futuro, La OIV espera poder seguir trabajando juntos hacia una vitivinicultura más sostenible.

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