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La Cata de vino: La estación final del viaje.

En esta ocasión creo oportuno dejar de hablar de procesos de vinificación, de tipos de uva o de regiones vinícolas. Autor: Daniel Hernández.

Historias del Vino | 2016-06-22 11:09:22


Es el momento de explicar cómo podemos ir un paso más allá en la manera de entender los vinos y las personas que con todo su esfuerzo hacen posible que tengamos tan preciado obsequio.
 
A mi entender en muchas ocasiones nos obcecamos, discutimos o hasta competimos a ver quién llega a detectar el aroma de turno y quien le pone el descriptor más exacto.
 
Esta parte de la cata es absolutamente necesaria para poder hacer una descripción básica del producto y hacer llegar al consumidor el estilo de vino al que se enfrentará pero sinceramente creo que ante tal avalancha de opciones que existen en el mercado deberíamos ir un paso más allá.
 
Debemos exponer las descripciones como una narración dónde intentemos llegar al consumidor trasladándolo hacia la tierra que ve nacer ese vino que contiene la botella que ha escogido para esa celebración o simplemente para su deleite.
 
Conociendo de primera mano las características del terreno, el tipo de uvas y las opciones de vinificación podremos descubrir las intenciones del enólogo/productor y trasladarlas al cliente final.
 
Debemos dar a la cata el sentido real que tiene, que es describir al vino como una función básica de conocimiento y posteriormente darle profundidad aportándole al consumidor un valor añadido, que beneficie el trabajo realizado en la viña y la bodega, que lo divulgue y dignifíque.
 
Los Sumilleres, prescriptores y críticos debemos ser objetivos y no dejarnos influir por qué moda, tendencia o demás circunstancias que alteren el resultado de nuestra valoración.
 
Entiendo el vino como una historia plagada de aventuras y cargada de intenciones, donde el destino de muchas famílias depende de nuestro criterio y de los caprichos de la madre naturaleza.
 
Debemos actuar con respeto y coherencia para no dañar la imagen ni la reputación de nadie.
 
Justos pero coherentes con las palabras que usamos, hay que poner a cada vino en su sitio y en su contexto, no debemos juzgar bajo el mismo prisma a todos ellos ya que en muchos casos no juegan en igualdad de condiciones o no se paga el mismo precio por todos ellos, así que hay que poner a cada uno en el lugar que se corresponde pero teniendo en cuenta que a nadie le gusta que le echen su trabajo por los suelos -empezando por un servidor-.
 
Una vez expuesto lo anterior os invito a probar, conversar y debatir en torno a una copa de vino y... opinar y valorar, no olvidéis que nuestro punto de vista crítico y con sentido común les hará ser mejores y a nosotros disfrutar mucho más.
 
Salud y hasta el próximo post!
 

 


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