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La comarca del vino de Rueda atrae a un 30% de los enoturistas españoles.

La red empresarial de hoteles, restaurantes y bodegas, además de unos paisajes únicos y un extenso patrimonio hace que el viajero complemente su visita a las bodegas con otras actividades enriquecedoras, ganando terreno en el ámbito del emergente enoturismo.

Rutas del Vino | 2016-02-25 09:20:28


La Ruta del Vino de Rueda gana en atractivo para los enoturistas. Así, hasta un 30% de quienes viajan a destinos enológicos señalan a Rueda como un destino que desearían visitar próximamente, mientras que un 21,8% ya lo han visitado con anterioridad, según se desprende del Informe sobre la Demanda del Turismo del Vino realizado por la Asociación de Ciudades del Vino de España (ACEVIN). Con una estancia media de 2,07 días y un gasto por persona y día de 133,98 euros, los datos revelan la importancia de este viajero, con un impacto económico muy superior al turista internacional, así como  al nacional interesado por otra tipología de escapadas.

Pese a su juventud, la Ruta del Vino de Rueda se consolida como uno de los destinos enoturísticos preferidos por los viajeros españoles, motivados por sus afamados vinos, gastronomía autóctona, paisajes únicos, municipios vitivinícolas atractivos y establecimientos turísticos de primer orden. Así, y según los datos del Informe sobre la Demanda del Turismo del Vino realizado por ACEVIN, la Ruta del Vino de Rueda es una de las que más interés despierta entre los enoturistas, con un 30% de personas que desean visitarla próximamente, situándose a la cabeza del total de 25 Rutas del Vino de España incluidas en el estudio y solo por detrás de las Rutas de Ribera del Duero y Rías Baixas.

A este buen dato se suma la cantidad de viajeros que ya la han recorrido, con una cifra del 21,8%, ocupando el cuarto lugar entre las más visitadas, por detrás de Ribera del Duero, Rioja Alta y Rioja Alavesa.

Entre las conclusiones de este informe, el sexto de estas características elaborado por ACEVIN, destaca el perfil de viajero, que coincide con parejas (43%) y grupos de amigos (31,3%), si bien crece de forma importante el porcentaje de viajes enoturísticos en familia (19%) con un 14,9% de familias con hijos -cifra muy destacable por la importancia y potencial de crecimiento de este segmento- y un 4,7% de viajes de familia sin hijos.

La demanda mantiene un equilibrio entre hombres y mujeres, con una franja de edad mayoritaria que se sitúa entre los 36 y los 45 años y, como dato curioso, no suelen ser grandes entendidos en vino: un 52,1% se considera aficionado, un 23,4% principiante y solo un 17,5% se define como apasionado o entusiasta.

Muy relevante es también el gasto económico del enoturista, que asciende a 133,98 euros diarios lo que, multiplicado por la estancia media en las rutas del vino -cifrada en 2,07 días por este mismo informe- arroja un gasto medio total en un viaje de enoturismo de 277,34 euros, cifra muy superior al del turista extranjero (126 euros, según el último dato publicado por el INE - EGATUR) y aún mayor comparado con los 31,9 euros de media que gasta el turista español en sus viajes por España (según datos de FAMILITUR).

En este sentido, el mayor gasto corresponde al capítulo del alojamiento (34,1 euros/día), seguido de la restauración (33,2 euros/día) y la compra de vino (29,10 euros/día). Le siguen los gastos derivados de visitas a bodegas y museos, así como compras de regalos.

A la hora de buscar alojamiento, los establecimientos de calidad media-alta y media, así como los alojamientos rurales y los apartamentos se sitúan entre los favoritos de los enoturistas, si bien en términos generales se ha reducido el porcentaje de alojados en establecimientos hoteleros del 61,6% al 54,2%, en favor del alojamiento en casa de familiares y conocidos. Por otra parte, se mantiene el equilibrio entre quienes pernoctan (49,3%) y quienes no lo hacen (50,70%) Precisamente en este capítulo se detecta un amplio potencial de mejora, con la introducción de nuevas propuestas y contenidos que inviten a la realización de viajes de mayor duración.

Los principales factores de atracción a una Ruta del Vino son, precisamente, sus vinos, sus bodegas y su gastronomía. De hecho, un 38,5% de los encuestados realiza el viaje motivado por la cultura del vino y el 37,9% afirma haberlo elegido como parte de sus vacaciones, lo que sitúa al enoturismo como elemento de ocio y disfrute. Se detecta, además, un incremento en la demanda de actividades de naturaleza y de índole cultural.

En lo que se relaciona con la organización del viaje, destaca un incremento de reservas con paquete turístico y, en este sentido, cabe resaltar la labor de paquetización que se está realizando en los destinos. Es el caso de la Ruta del Vino de Rueda, donde se han creado agencias especializadas en enoturismo que desarrollan y ofrecen productos innovadores y atractivos para descubrir el territorio, sumando servicios de restauración y visitas a diferentes recursos, entre otros.

Por último, y como dato positivo, los resultados del informe realizado por ACEVIN arrojan un elevado índice de satisfacción, situado en 8,22 puntos sobre 10, destacando aspectos como las visitas a las bodegas, la hospitalidad y la atención al cliente, la estancia en alojamientos y la gastronomía. Por ello, el enoturista se muestra favorable a repetir la experiencia, ya sea en el mismo destino o en otro diferente, y a recomendarlo. Entre los aspectos a mejorar, destacan los referentes a la señalización y las infraestructuras relacionadas con carreteras y accesos, determinantes en tanto que el medio de transporte más utilizado es, con diferencia, el vehículo propio o alquilado (86,2%).

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