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La copa de cata para vinos tranquilos y para vinos espumosos

Herramienta del catador y vehículo para presentar el vino al análisis sensorial. Copa especial para catar el vino, de pie largo y boca estrecha. En particular la normalizada según norma ISO (3591:1977, Afnor).

Cata de Vino | 2014-11-12 11:52:45


Hay múltiples formas, tamaños y materiales, aunque el más apreciado para su fabricación es el cristal fino, transparente e incoloro; cuanto más puro mejor, pues es inerte y permite evaluar y disfrutar del color del vino. El depósito donde se vierte el vino es abombado en su base, cerrándose ligeramente hacia los bordes para así poder concentrar mejor los aromas. Deben evitarse de boca ancha y cristal grueso, así como las talladas con relieves. El pie permite agarrar la copa, entre el pulgar y el índice, sin afectar a la temperatura de servicio del vino, y girarla, provocando la mayor emisión y concentración de compuestos aromáticos.

En la cata la copa es recomendable lavar la copa sólo con agua.

Para vinos tranquilos la forma y las dimensiones de la copa, al modificar la relación superficie / volumen del vino, influyen sobre la concentración de elementos olorosos en la parte vacía, por lo que debemos de diferenciar entre la copa de cata empleada por el profesional y la copa de mesa. En este caso, es suficiente que sea cómoda para manejarla y agradable en el borde superior que se pone en contacto con los labios, ya que la mesa no es exactamente el lugar más idóneo para realizar una cata profesional.

La copa no debe llenarse completamente puesto que es necesario que las sustancias volátiles queden recogidas en el espacio libre antes de realizar el examen olfativo. Se aconseja llenarla con 50 ml de vino, lo que permite realizar varias pruebas con la misma muestra.

Para los vinos espumosos se ha venido utilizando una copa más alargada y recta, tipo flauta, que resulta muy adecuada para observar el desprendimiento y el rosario de burbujas, así como su efervescencia. Debido a su escasa superficie superior, impide remover el líquido bien sin derramarse, para apreciar mejor los aromas. Por ello se va imponiendo la tipo champagne que, siendo parecida a la de flauta, posee un ligero balón. También puede valer una buena copa de cata de vinos tranquilos. En ningún caso deberá emplearse las copas tan abiertas y de escaso fondo, denominadas Pompadour (dice la leyenda que tienen la forma del pecho izquierdo de tan importante señora). Esta copa y otras más planas aún se pueden ver en los brindis. No se aconsejan porque contribuyen a la huida del gas, no se aprecia el rosario, dificulta la captación de aromas y tienen un arco de boca muy abierto, escapándose el líquido por las comisuras de los labios a la menor sonrisa.

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