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La copa de vino, parte esencial de la cata.

Es fundamental elegir la copa en donde se depositará el vino. A ésta debe llegarse por una elección estética relacionada con la belleza de lo que significa tomar un buen vino y no por el simple hecho de depositar esta bebida en algún lado.

Cata de Vino | 2015-10-26 16:48:01


La elección de la copa para degustar un vino no debe ser considerada una casualidad ya que puede aumentar o disminuir considerablemente el grado de satisfacción que posee el vino elegido. La forma de la copa ejercerá una influencia determinante en el sabor que presente el vino en la boca.

Dos de los materiales más difundidos son el vidrio y el cristal. Hay una diferencia significativa en el costo de uno y otro material, diferencia que ya insinúa las características de cada uno de ellos.

Aconsejamos elegir una copa de cristal liso y transparente y que su pie sea lo suficientemente largo para que se la pueda sostener sin tocar el cáliz. Una copa con estas características dirigirá el flujo del líquido hacia los sentidos para exaltar sus cualidades.

En el caso del cristal, las propiedades organolépticas del vino son mejor resguardadas. Dicho en otras palabras, el cristal permite retener y mantener por más tiempo los aromas y sabores del vino, manteniéndolos inalterados para poder disfrutarlos sin interferencias.

También el color y el aspecto visual se pueden apreciar mejor a través de una superficie de cristal. La composición química del cristal (que contiene menor cantidad de plomo que el vidrio) permite una pared más delgada y esto a su vez permite apreciar de mejor manera el aspecto y el color del vino

Cuando se disfruta un buen vino se debe servir hasta un tercio de la capacidad de la copa. Esto permitirá hacer el movimiento rotatorio necesario para comprobar la textura del vino. Asimismo, los aromas tendrán suficiente lugar para permanecer atrapados en el interior de la copa.

Es muy importante que la copa se estreche hacia la parte superior y tenga suficiente volumen para que el aroma se pueda desplegar en el aire. Para los vinos añejos lo recomendable es servir en una copa ancha y de fondo pequeño, a diferencia de los más jóvenes que precisan de una boca más estrecha con un fondo grande. Para los espumosos o champán la copa debe ser alta y delgada. Esto es así para mantener la carbonatación y capturar el sabor de la bebida.

La copa de vino dulce es usualmente es más pequeña para dirigir el vino a la parte posterior de la boca y no abrumar con el dulzor. Además los vinos de postre o digestivos como triple-sec, tienen generalmente un contenido de alcohol superior, haciendo que el vaso pequeño sea perfecto para una porción más pequeña.

 

 

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