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La exposición Nebulosa nos acerca a la parte más cultural y artística del vino.

El escultor guipuzcoano Miguel Ángel Oribe llega a Logroño con su exposición Nebulosas, que se encontrará en el Centro de la Cultura de la Rioja hasta el 21 de agosto y trata de ser una reflexión en torno a la cultura del vino.

Cultura del Vino | 2016-07-28 11:10:22


“Nebulosas” es una exposición sobre el mundo del vino que llega a Logroño tras exponerse en el Basque Culinary Center de San Sebastián y en la Sala de arte de la Bodega Pago de los Capellanes en Burgos.

Son un conjunto de pinturas y esculturas basadas en el mundo del vino, que han llevado a Miguel Ángel Oribe un año y medio de investigación utilizando distintas técnicas artísticas (como acuarela, serigrafía en papel y sobre madera, dibujo a lápiz y carboncillo escultura en hierro etc.) y también vino de 16 denominaciones de origen de todo el país.

Con la idea de plasmar varias partes del proceso de creación de un vino, han surgido dibujos sobre el viñedo y la viña, la primera parte de todo el proceso, cuando aún no se nota demasiado la mano del hombre y la naturaleza está trabajando en silencio para hacer crecer la materia prima necesaria, la uva.

El almacenamiento tanto en barriles como en botella ha sido la segunda parte, plasmándolo tanto en las serigrafías sobre madera como sobre las de pequeño tamaño sobre papel y en algunos de los cuadros. La idea del artista era captar el silencio de esos espacios, el paso del tiempo, la evolución pausada del vino.

Y por último, la parte de la cata o de la degustación de los caldos, la parte final del proceso, cuando todo lo hecho comienza a tener sentido, es como probar el paso del tiempo, como sumergirse en el camino recorrido por la uva hasta llegar a nuestro paladar, es magia líquida, otra forma de arte...

Nebulosas es por tanto un viaje por el mundo del vino, inexplorado hasta ahora por el artista, que ha supuesto el descubrimiento de un mundo mágico, complejo, sofisticado, donde ha encontrado sorprendentes sensaciones y placeres, caminando en silencio por las salas de barrica donde envejecen los vinos y adentrándose en la nebulosa donde el vino atrapa con sus sabores y aromas. Una nebulosa de color rojo picota, con ribetes fucsia que se vuelven ocres y traen recuerdos a vainilla y frutos rojos.

¿Se puede degustar una nebulosa?, ¿se puede almacenar la naturaleza?, ¿se puede embotellar el paso del tiempo?. Para Miguel Ángel Oribe todo esto es posible en un vino.

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