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La garnacha, la joya del Campo de Borja.

Un monte que condiciona esta tierra. Dos productos: el vino y el aceite. Tres culturas: árabe, cristiana y judía. Uvas: cabernet, merlot, tempranillo, syrah y… Garnacha.

Rutas del Vino | 2014-10-27 13:03:43


El enoturista tendrá que usar los cinco sentidos para descubrir La Ruta de la Garnacha. Bodegas, restaurantes, bares de vinos, casas de turismo rural, hoteles, museos, centros de interpretación y tiendas especializadas o singulares como alimentación, artesanía, eventos, etc. A estos recursos se unen los propios del territorio, una amplia oferta cultural que se da la mano con las múltiples posibilidades que la naturaleza brinda al visitante.

El Moncayo, guardián de los viñedos, apreciado por sus setas y hongos, por las aves que lo habitan, por sus brujas, sus leyendas y sus silencios, cautivará al visitante  bajo su hechizo mágico. Esta tierra es Tierra de Leyendas donde escritores, poetas, músicos, etc. han dado lo mejor de sí para dotar a este territorio de una personalidad única y diferente. Y este es el imperio de la garnacha.

Este territorio se cultivan las mejores garnachas del mundo. La Ruta de la Garnacha comprende un viaje por la comarca de Campo de Borja y toda la ribera del Ebro, hasta llegar a las cumbres del Moncayo. Los viñedos más antiguos datan de 1890 y de las 5.000 hectáreas de garnacha, casi la mitad tienen edades comprendidas entre los 30 y los 50 años.

Entre las joyas patrimoniales que se pueden visitar en la ruta, se encuentra el Monasterio de Santa María de Veruela es una joya arquitectónica cuya historia también está ligada al vino. Conocido como el “Escorial de Aragón” este edificio albergó entre sus muros la primera presencia cisterciense en el reino aragonés, que duró seiscientos noventa años (1145-1835) y con posterioridad acogió la estancia jesuítica durante casi un siglo (1877-1975).

Hoy en día el Monasterio, se ha convertido en un motor cultural y de desarrollo en la comarca del Campo de Borja, así como una parada obligatoria en la ruta del vino. Porque este impecable centro didáctico recoge el universo vinícola de la región (las bodegas, la historia…) y da cuenta de todos los ciclos de elaboración, desde la cepa a la copa, con un taller de los sentidos, la proyección de vídeos explicativos y, por supuesto, una sala de catas.

Conocer el Museo del Vino y los vinos de Campo de Borja es probar el sabor y el magnetismo del Moncayo, penetrar en un universo intenso y rico. Bienvenidos al Museo del Vino, descubre tu sexto sentido.

 

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