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La historia vitivinícola en Haro. Un reclamo para los enoturistas.

Haro celebra durante estos días las catas de la estación, uno de los mayores eventos enoturísticos del año. Pero los visitantes además del vino podrán disfrutar de la historia y arquitectura de sus bodegas.

Cultura del Vino | 2016-09-21 11:33:55


Haro es una de las cunas del vino en España y ello está argumentado además con un sinfín de documentos históricos que ponen de manifiesto este hecho. En el año 1669, ya se cuenta con la ayuda de censos, Haro posee 116 bodegas, 65 cuevas y cuatro bastardas, con un total de 43308 cántaras, que aumentaran hasta 54584 en el año 1683, y hasta 167832 en el año 1805.

Gran parte de su crecimiento como región vitivinícola fue gracias a la filoxera. ¿Suena raro verdad?. En realidad en 1863, los viñedos franceses sufrieron la invasión de filoxera, plaga que afectaría a Burdeos en 1867. Los comerciantes girondinos también acudieron a la Rioja a comprar vino y, como sus compatriotas, inicialmente buscaron la alta graduación de los vinos de Calahorra y Alfaro. Pero no pasaría mucho tiempo cuando, tras comprobar que los vinos producidos en las tierras amarillas arcilloso-calcáreas de Haro eran aptos para el envejecimiento e incluso que en calidad podría superar a los bordeleses, un numeroso grupo de comerciantes y bodegueros galos se instalaría en la villa jarrera para dedicarse a la elaboración de caldos de calidad.

Gracias a sus trabajos el Rioja comenzó a conocerse dentro y fuera nuestras fronteras, siempre relacionándose su existencia con la, desde el 27 de octubre de 1891, ciudad de Haro, su cuna.

No es por lo tanto extraño que el enoturista se sienta atraído por visitar esta ciudad, en los que además de probar excelente vino, se puede aprender tanto sobre la historia vitivinícola de nuestro país. Gran parte de las bodegas históricas se concentran en un solo barrio, llamado de la estación. Los industriales vizcaínos y riojanos, se percatan del prometedor futuro que depara el mercado del vino y adquieren terrenos en el Barrio de la Estación para instalar sus almacenes o compran los levantados por los franceses, y no serán necesarios muchos años para que sus vinos paseen el nombre de Haro por todo el mundo.

La arquitectura que envuelve el Barrio de la Estación es también un buen motivo para acercarse a la 2ª edición de esta gran fiesta. Un entorno donde se mezclan estructuras del siglo XIX con los elementos más vanguardistas, como la construcción de una de las bodegas diseñada por Zaha Hadid, primera mujer que ganó el premio Pritzker de arquitectura. 

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