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La Joven Denominación de Origen de Manchuela

La D.O. Manchuela se encuentra a caballo entre dos provincias, al sudeste de la provincia de Cuenca y al nordeste de la de Albacete, ocupando territorios pertenecientes a las cuencas de los ríos Júcar y Cabriel, hasta casi llegar a Albacete capital, los llanos de Albacete y hasta los confines del Rincón de Ademuz.

Denominaciones | 2014-09-11 16:29:21


Aunque la historia de la Denominación de Origen Manchuela se remonta al primer Estatuto del Vino (1931), y en la primitiva división oficial de Denominaciones de Origen de Vinos de España, en 1966, ya figuraba este territorio como diferenciado de sus vecinos, su constitución definitiva no se produce hasta el 2000, año en que fue recreada.

Ello fue posible gracias al empuje de un grupo de emprendedores viticultores y bodegueros de la comarca que habían realizado importantes inversiones en la mejora tecnológica y enológica, y cuyos vinos estaban acogidos a la indicación geográfica de Vinos de la Tierra. En 1997, con el apoyo del Centro de Desarrollo Rural de La Manchuela, iniciaron la creación de la Asociación Pro-Vinos Denominación de Origen Manchuela, convencidos de que esta comarca merece un puesto relevante en el complejo y competitivo mercado de los vinos de calidad.

El 28 de julio de 2000, Manchuela se convertía en la séptima D.O. de vino castellano-manchega, al publicarse en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha. Pero la presentación en sociedad tuvo lugar en el 2001, con todos los honores, en Madrid, en los salones del Hotel Villa Magna. Allí se congregaron con una muestra de sus vinos numerosas bodegas y cooperativas integradas en la Denominación de Origen, para compartir fiesta y cata con los representantes de los municipios que conforman la zona vitivinícola, las Cámaras de Comercio, los hosteleros, restauradores, comercio selecto y los medios de comunicación especializados.

El cultivo del viñedo de la D.O. Manchuela se realiza en terrenos ondulados a 600 ó 1.100 metros sobre el nivel del mar, con un clima continental de contrastes térmicos muy acusados, con precipitaciones que rondan los 600 l/m2. La temperatura media anual es de 13ºC, con fuertes oscilaciones entre el invierno (4º) y el verano (24º). Con ese contraste de temperatura, el periodo de maduración es largo y la uva llega sana a la plena madurez, con lo que desarrolla la formación de los codiciados taninos y antocianos, los polifenoles que aportan color y estructura y que revelan una zona idónea para el cultivo de variedades tintas.

Los factores edafológicos de estos suelos, de tipo pardo calizos sobre material consolidado o no, y que a veces se presentan asociados a zonas pedregosas, permiten el cultivo de uva de calidad.

El hecho de encontrarse en el límite entre La Mancha y Levante ha influido en las variedades que tradicionalmente se cultivan, predominando la Bobal (levantina) y la Cencibel (manchega). El Consejo Regulador auspicia tanto las variedades tradicionales como algunas experimentales que están dando excelentes resultados. Asimismo, se producen la Monastrell, Garnacha, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Moravia Dulce. En cuanto a uva blanca, en mucha menor proporción que las tintas, se cultivan Macabeo, Albillo, Chardonnay, Verdejo y Sauvignon Blanc. De su ensamblaje cuidadoso salen pálidos blancos frescos aromáticos, rosados francos y frutales y, sobre todo, tintos ensamblados de Bobal y Tempranillo, de Syrah o Cabernet, aptos para la crianza en barrica.

Su inmemorable tradición vitivinícola, de la que son muestras las cuevas salpicadas por sus pueblos, reverdece con savia nueva y dará mucho que hablar y que beber.

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