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La madera y el vino, unidos desde hace siglos.

Fueron los pueblos indoeuropeos y posteriormente celtas los que introdujeron los recipientes de madera primero para el transporte y luego para la elaboración y conservación, como también se hacía en estas culturas con otros productos fermentados como la cerveza.

Cultura del Vino | 2016-03-08 10:01:14


Los primeros datos específicos del empleo de recipientes de madera para el transporte de vino datan del siglo IV, desde esta época las barricas de madera sustituyen rápidamente a los otros tipos de recipientes al ser estas barricas más resistentes, menos pesadas y permitir el manejo de mayores volúmenes.

El papel y las funciones de la madera en el vino no son solamente las de continente ya que aportan al vino aromas avainillados y de otros tipos ya que contienen abundantes esteres y aldehídos que enriquecen el vino pero también aportan taninos (taninos de la madera) que pueden no ser adecuados según el tipo y las características del vino contenido en los recipientes y que permiten además la lenta oxidación y maduración de diversos componentes del vino como son los taninos propios de la uva, los polifenoles y un largo etc.

Históricamente al transportarse el vino en barricas, sobre todo los vinos de Burdeos, de Porto y de Jerez, diversos destinos internacionales por su calidad o sus peculiaridades,  se generaron han generado distintos tipos y aspectos de barricas por su capacidad.

En los años 80 estos recipientes se utilizaron para el envejecimiento rápido y anejado del vino pero empezaron a utilizarse otros recipientes para el transporte, pero hace años se volvió a los recipientes de madera, que una vez salvados los inconvenientes derivados de su conservación y mantenimiento, aunque en muchos casos con sustitución y rotación rápida, han vuelto a emplearse de forma mayoritariamente sistemática, tanto en crianza y envejecimiento como en el transporte.

No todos los vinos aceptan su envejecimiento o conservación en las barricas de roble, pero es claro que el roble siempre influye de forma más o menos manifiesta o sutil en los vinos. La crianza da un estilo peculiar a los vinos, actualmente sus características y propiedades son muy diversificadas pero apreciadas, lo que ha conducido incluso a imitarlas incluso mediante el empleo de cubos o astillas de esta madera para saborizar y aromatizar vinos que realmente no tienen proceso de envejecimiento.

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