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La personalidad de los vinos blancos gallegos

Para comprender los vinos gallegos hay que ser conscientes de algo fundamental: las principales tormentas en España entran por el noroeste de la península, y por eso llueve mucho, unos 1.600 mm al año, toda una envidia para la España seca, donde tan sólo caen 400 mm al año, cuatro veces menos. Autor: Jesús Bernad

Cata de Vino | 2014-09-18 18:02:37


Los viñedos en Galicia suelen están emparrados, a dos metros de altura y sujetos por sólidos postes de granito. Esto se debe a que la gran humedad del suelo llega a pudrir los racimos, y también los postes de madera, a la vez que al estar en alto permite una mayor aireación de los racimos, evitando así la descomposición de las uvas, que luego se tienen que vendimiar con escaleras.

En Galicia, la mayoría de los viñedos se orientan al sur o suroeste, para que recojan sus hojas la mayor cantidad posible de luz solar, y puedan madurar las uvas. Algo que no todos los años ocurre, como paso en el 2002, (¿recuerdan ese verano tan nublado en toda España, donde prácticamente no vimos un rayo de sol?). Los vinos de esta añada eran muy ácidos, e incluso agresivos para el estómago, en especial si alguien lo tenía delicado.

La personalidad de los vinos gallegos encuentra una gran diversidad de estilos, en los albariños de Rías Baixas, que se completan con los blancos más complejos del sur de esta región, los Condado de Tea y del Rosal, colindantes con el río Miño, y que complementan la uva albariño con las variedades loureira y treixadura. Éstas son las principales regiones históricas de los vinos de Pontevedra, que climáticamente se caracteriza por sus abundantes lluvias, pero con días soleados que permiten la plena maduración, mientras que los suelos de roca granítica les aportan mineralidad. En la última década sus vinos se consideran entre los mejores blancos de España, ganando numerosos concursos de cata, por su finura, elegancia y frutosidad.

Otros de los vinos gallegos más interesantes son los Ribeiros, comarca histórica de Orense, ya conocida por los romanos por sus buenos vinos, donde predomina la variedad blanca treixadura. Sus vinos son conocidos por su consumo tradicional en las tazas de porcelana blancas, que en el caso de los tintos, marcan de un intenso color violáceo su borde, por su elevada acidez. Los mejores blancos, de gran frutosidad, cuerpo y viva acidez suelen ser fruto de una mezcla de uvas, y junto a la mayoritaria treixadura, se complementan con la torrontés, godello, loureira y albariño, formando un conjunto armónico. Sus suelos de origen granítico, y los numerosos días soleados, pero con abundante lluvia (950 mm), son los responsables de estos vinos blancos tan originales.

Valdeorras es una región en alza, debido a la gran personalidad de su principal variedad blanca, la godello, que estuvo a punto de desaparecer, pero que en la actualidad se ha recuperado con vinos de distintiva clase. Esta comarca del interior de la provincia de Orense, colindante con León, se caracteriza por estar bañada por el río Sil, afluente del Miño, y destacan sus suelos pizarrosos, así como su clima lluvioso, pero no en exceso (900 mm anuales de media).

Sorprenden los vinos blancos de godello, muy aromáticos, con cuerpo, buena acidez, que llenan la boca de sensaciones. Y como en la mayoría de las regiones gallegas, cultivan algo de uva tinta, pero sus vinos son en general muy ácidos. En Valdeorras los mejores tintos son de mencía, de la misma variedad que los prestigiosos vinos del Bierzo leonés

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