LLAMANOS 34 91 535 89 90

La promesa del vino en 4 estaciones.

El ciclo productivo de la vid se produce en 4 estaciones, en las cuales de las que más depende la calidad de un buen vino es sobre todo el verano y el otoño.

Producción de Vino | 2014-12-04 18:16:53


- En invierno la cepa descansa en el denominado «sueño invernal». Las bajas temperaturas imposibilitan el habitual flujo de líquidos, por lo que la planta entra en una especie de hibernación mientras pierde toda su vestimenta vegetal.

- Con la llegada de la primavera, el aumento de la temperatura posibilita la brotación de la masa foliar y la formación física de los elementos de la vid, incluidos los futuros racimos.

- Es la época de verano la más importante en cuanto a la calidad posterior del vino. De mano, presenta un aspecto bastante evolucionado. El grano de uva continúa formándose y creciendo. En agosto suele tener lugar el envero, momento en el que comienza la maduración de la uva, la fijación del color y la concentración de azúcares en la pulpa de la uva. Tras el envero, la maduración de la uva advierte de la inminente vendimia.

La presencia del sol hace aumentar la cantidad de azúcares que el fruto presenta (lo que tras la fermentación se traducirá en grado alcohólico), además de menguar la presencia de sustancias ácidas y favorecer la concentración del zumo; la lluvia aporta a la uva su parte líquida (un exceso de lluvia traerá consigo un mayor rendimiento en el mosto, pero una menor calidad de este).

- A principios de otoño suele realizarse el vendimiado. No existen fechas concretas, sino que será el enólogo el que decida cuál es el momento idóneo en función del grado de maduración que el fruto presente. Una elección inadecuada podría suponer graves desequilibrios entre los diferentes elementos que finalmente compondrán el vino (azúcares, elementos ácidos, carga aromática, sápida y materia colorante).

En circunstancias normales, se considera una buena añada la que no presenta excesivas variaciones sobre lo esperado. Suelen ser bastante perjudiciales para el viñedo las heladas primaverales, ya que el brote aún está muy tierno y se puede presentar especialmente sensible a las bajas temperaturas; el exceso de lluvia tras el envero (en el mes de agosto), puesto que el grano de uva puede engordar por encima de lo deseable, diluyendo las sustancias sápidas y aromáticas que se le desean; el exceso de calor y sequía en la época estival, ya que puede acarrear algún desequilibrio entre los elementos que componen el vino (presencia de azúcares y elementos ácidos principalmente); y las lluvias antes de la vendimia, ya que el exceso de humedad aumenta la posibilidad de enfermedades y el deterioro de los granos.

    • Cargando...
    • Cargando...
    • Cargando...