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La revolución vitivinícola en Argentina.

El período comprendido entre 1885 y 1910 es una verdadera “revolución vitivinícola” en los planos social, político, cultural y económico de la región, pues en estos años se desencadenan tres grandes procesos revolucionarios en los ámbitos territorial, paisajístico y arquitectónico.

Blog del Vino Argentina | 2015-08-13 16:14:11


En lo territorial, las bodegas incidieron en el uso del suelo y en la organización de estructuras de relación: son generadoras de poblamiento, imanes para la de núcleos de viviendas, comercios e industrias del Gran Mendoza y las ciudades este y del Sur de la provincia. Las grandes bodegas dieron lugar a paisajes culturales que actualmente mantienen su identidad a pesar del tiempo.

En lo arquitectónico, nació una tipología de bodega moderna y tecnificada como respuesta a un nuevo modelo vitivinícola que requería establecimientos capaces de elaborar grandes volúmenes de vinos. En 1910 ya se registraban bodegas en Mendoza construidas con nuevos materiales como hierro, vidrio, cemento, uso renovado del ladrillo y vigas de pinotea importadas de Europa.

La bodega rural está rodeada de viñedos, las casas de los contratistas, los corrales y depósitos. Los caminos de acceso a ella, hoy son rutas y caminos provinciales.

Mientras tanto, en la zona urbana, principalmente en Godoy Cruz, se alzaron conjuntos gigantes en tamaño y capacidad de elaboración de vino. Son bodegas que cambiaron el paisaje y sumaron nuevos rasgos al desarrollo urbano: se trata de los establecimientos Tomba, Arizu y Escorihuela, cercanas al centro de Mendoza y conectadas al Ferrocarril con ramales propios.

La conducción de los viñedos se vio favorecida con la introducción del alambre, ahora más barato, transportado en ferrocarril. Por su parte, la revolución tecnológica se dió a partir de la introducción de maquinarias como bombas de trasiego, filtros, toneles y vasijas de roble que contribuyeron a mejorar la calidad de los vinos.

Las bodegas más grandes comenzaron a utilizar barricas de roble francés, fabricadas por expertos galos que desembarcaban directamente en las tonelerías que los mismos establecimientos tenían en sus predios. Ya en 1910 habían desaparecido las antiguas vasijas de barro cocido. La tonelería es un aporte fundamental de los inmigrantes. Otro aspecto importante de la revolución tecnológica fue el surgimiento de las industrias derivadas de la vitivinicultura, en especial la metalurgia.

A diferencia de la producción de instrumentos agrícolas, localizada exclusivamente en Mendoza, la metalurgia surgida para responder a la demanda de la vitivinicultura despegó y se afianzó en Mendoza y San Juan, aunque fue Mendoza la que contó con una mayor cantidad de establecimientos.

Más tarde, varios de ellos comenzaron a producir localmente sus maquinarias, en lugar de importarlas de Europa.

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