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La Ribera sacra. El vino de tradición artesanal.

La vendimia se realiza con el mayor esmero, íntegramente de forma manual en cajas de vendimia autorizadas por el Consello Regulador, y para la elaboración de vinos protegidos se emplearán exclusivamente uvas sanas y con el grado de madurez necesario.

Cultura del Vino | 2017-05-25 11:43:23


La Ribeira Sacra. Flanqueada por los ríos Miño y Sil, se sitúa en una orografía de gargantas y cañones de pronunciada verticalidad, que la transforman en una tierra especial.

Un territorio con denominación de origen “Ribeira Sacra”, que guarda toda la esencia de los vinos gallegos, muy vinculados a los Caminos de Santiago. Tanto al internacionalmente conocido Camino Francés (a través de la subzona Ribeiras de Miño, en los municipios lucenses de Paradela y Portomarín), como al llamado Camino de Invierno, en el que se encuentran las subzonas de Quiroga, Amandi y Chantada. Estos vinos han unido su historia a la espiritualidad de la zona (Rivoyra Sacrata), en la que se encuentra una importante concentración monacal. Los cultivaban los monjes, que perfeccionaron sus técnicas de cultivo, condicionando el paisaje peculiar de estas tierras.

El cultivo en la Ribera Sacra siempre ha sido complicado, pese a que el clima y la tierra está destinado para grandes vinos. La roturación de tierras y la expansión del cultivo agrícola fueron posibles gracias al cambio del modelo productivo. Los siervos, que hasta entonces trabajaban cinco días para el señor -en las tierras que este les dejaba- y uno para sí, pasaron a pagarle al dueño del feudo en porcentaje de producto obtenido de las tierras. Esto es, cuanto más trabajasen, más lograban para ellos, aunque también, de forma directamente proporcional, hiciesen mucho más rico al señor.

Entre los siglos XVIII y XIX ya se cuestionó que determinadas tierras nunca antes dedicadas a la vid fuesen plantadas con la consecuente disminución de la calidad en la producción vinícola. Pero es en este siglo cuando, como en el resto de Europa, primero el Oidio, la peste vieja, después el Mildiu y finalmente la filoxera acabaron con la práctica totalidad de los viñedos.

Pero los años, la búsqueda de la calidad y el esfuerzo de los viticultores están recuperando el esplendor vitivinícola de una comarca tan especial. El vino fue uno de los grandes valores de la Ribeira Sacra, configurando su paisaje y modo de vida. Las vertientes soleadas del Miño y del Sil están pobladas de terrazas con viñedos, que ofrecen un vino cada vez más apreciado. Muchos de estos bancales datan de la época de los romanos y se están recuperando a medida que nuevos viticultores comienzan a rescatar los que están escondidos bajo el denso follaje de árboles que los cubren, tras su abandono de décadas.

Sus diferentes zonas productoras comercializan sus vinos bajo la Denominación de Origen Ribeira Sacara y sus blancos y tintos jóvenes son el fruto de la mejor selección de uvas.

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