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La Ruta del vino de Monterrei. Mucho más que enoturismo.

La Ruta del Vino Monterrei se encuentra en una comarca con gran riqueza tanto cultural como agrícola, jugando un papel muy importante la viticultura dentro de la agricultura comarcal.

Rutas del Vino | 2015-09-03 11:33:52


 La Ruta del Vino pretende fomentar y promocionar los vinos, el turismo enológico, los sectores de la hostelería, restauración o tiendas especializadas y, en definitiva, la comarca de Monterrei de un modo integral.

La comarca de Monterrei es uno de los pocos lugares en los que el vino y el agua no son incompatibles, sino complementarios. La riqueza de estas tierras, en parte, es posible gracias a los numerosos cursos fluviales que las riegan.

En Galicia se encuentra una gran variedad de aguas minerales debido a la diversidad de terrenos que en ella existen. En la zona de Monterrei y Verín existe una gran riqueza de aguas minerales, que dieron lugar a importantes balnearios. Tres de los cuales cuentan con aprovechamiento comercial y son los de Sousas, Fontenova y Cabreiroá.

Durante la época dorada del termalismo –de mediados del S. XIX a comienzos del S. XX– los balnearios gallegos con más tradición se convirtieron en grandes centros sociales que congregaban la flor y crema de la sociedad. Tras la guerra, y con la moda de tomar el sol en la playa, fueron pocos los que se libraron de la decadencia o del cierre, aunque hoy, impulsados por un ritmo de vida que obliga a frenar y recuperar el equilibrio físico y mental, los balnearios viven un segundo renacer. Además, tienen un nuevo atractivo: son perfectamente compatibles con el enoturismo.

Pese a no tratarse de una ruta muy extensa en territorio, acoge una gran variedad de lugares dignos de ser visitados y recordados. La naturaleza es espectacular, pero también transmite el esfuerzo de los que, día a día, luchan por extraer de la tierra su fruto. La sucesión de valle y montaña configura un paisaje único con imágenes ricas en matices y llenas de contrastes.

Otro de sus atractivos son sus pueblos, dispersos por todo el valle, como un magnífico ejemplo de la arquitectura tradicional gallega, en el que se conservan las construcciones a base de materiales nobles, como la piedra o la madera. Con sus iglesias, sus calles estrechas, pasos de cientos de escaleras… Pero su mayor riqueza es la hospitalidad de sus gentes, que se enfrentan con valentía a la tosquedad del territorio y atienden con cordialidad a los visitantes.

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