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La Ruta del Vino Ribera del Duero cumple en 2016 diez años desde su creación.

Su presidente, Miguel Ángel Gayubo, fue uno de sus fundadores y conoce bien la trayectoria de la Ruta. Sus propuestas y acciones están orientadas a captar nuevos socios y a incrementar el número de visitantes para generar así un mayor volumen de negocio de la zona.

Rutas del Vino | 2016-02-09 09:50:20


En este contexto, Gayubo afirma que la estrategia de la Ruta a futuro será “seguir trabajando por la excelencia turística”. El balance de estos diez años es “muy positivo”, afirma Gayubo. “Hemos detectado algo muy importante: la ilusión que este proyecto está generando en mucha gente”, una ilusión que continúa en el 2016 y que está focalizada en el crecimiento. “Queremos captar nuevos asociados y adheridos porque ello está muy vinculado a la integración del territorio y porque un buen asociado es siempre un buen embajador”.

Un esfuerzo promocional

Desde la presidencia de la Ruta se resalta la importancia de la implicación de los asociados, su compromiso para vender el territorio y, por ende, la Ruta. Una práctica que pasa por valorar lo que se tiene. “Hay que empezar desde abajo para que la gente crea que la iglesia de su pueblo es bonita no porque venga alguien de Madrid y se lo diga, sino porque es un románico excepcional”. El trabajo individual se complementa con las acciones que se llevan a cabo desde la Ruta del Vino Ribera del Duero y que pasan por darlas a conocer. “Vamos a hacer un esfuerzo promocional y estamos trabajando en una nueva página web para comercializar las ofertas de cada establecimiento. Otra novedad que vamos a poner en marcha es el bus del vino”.

Las acciones de promoción también estarán orientadas, en esta nueva etapa, a la captación del turismo internacional, centrado sobre todo en el visitante estadounidense, un turista que valora las excelencias de la Ruta, del vino D.O. Ribera del Duero y de su patrimonio. “Vienen a probar el vino y se sorprenden cuando se encuentran con que el pueblo donde está la bodega tiene un patrimonio asombroso. Este año y el que viene veremos que el número de visitantes de otros países va a subir”.

El objetivo final, es incrementar el número de visitantes y aumentar así el volumen de negocio en la zona, la misión que siempre ha perseguido la Ruta. “De esta manera, los establecimientos adheridos se verán beneficiados por estas políticas de crecimiento que buscan generar mayor afluencia de turismo, incrementando las pernoctaciones y el gasto por persona, lo que repercutirá en un aumento de visitas a bodegas, establecimientos, recursos culturales y naturales”.

Impacto económico positivo

Estos diez años de La Ruta han generado un impacto económico positivo que frena, en parte, la despoblación en las zonas rurales de su territorio “Se está creando riqueza en los pueblos a través de las casas de turismo rural, que, en muchas ocasiones, son las únicas empresas de algunos pueblos de la zona. Y en muchos casos, lo ha hecho gente joven que ha vuelto a su pueblo o que ha continuado con el negocio familiar. Creo que hoy, a nivel económico, no hay nada mejor que podamos hacer”.

En los últimos cuatro años, la afluencia de turistas a la zona se ha quintuplicado y la perspectiva es seguir creciendo en este 2016, un desarrollo vinculado a “la integración del territorio y a la confianza de nuestros miembros, que apuestan con nosotros en consolidar este proyecto enoturístico en clave de calidad y excelencia turística”.

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