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La tradición de la viticultura en Empordà.

La viticultura que se desarrolla en la comarca recorre siglos de historia desde los primeros viticultores que se asentaron en este lugar, pertenecientes a la colonia griega de Empúries.

Denominaciones | 2016-09-20 16:29:26


La  cultura  del  vino  y  el  conocimiento  del  comercio del  producto  de  la  viña  llega  a  Cataluña aproximadamente  en  el  s.  VI  aC  gracias  a  la  más  importante  colonia  griega  del  país,  Empúries, ciudad  que,  pasados  los  siglos,  dará  nombre  a  toda la  comarca  del  Empordà.

Cuatro  siglos  más tarde, ya hay constancia arqueológica y documental que los vinos de los territorios de Emporiae  y de otras regiones de la Tarraconense son conocidos en los mercados interiores, en otras provincias del Imperio Romano y en la propia metrópoli.

En  la  edad  media,  cuando  las  viñas  crecían  al  abrigo  de  abadías  y  monasterios,  la  falda  de  la montaña de Rodes se fue escalonando en bancales plantados de cepas tuteladas por el monasterio de  Sant  Pere  de  Rodes,  en  el  cual  parece  que  sobresalió  en  el  arte  de  hacer  vino  el  monje bodeguero Ramon Pere de Noves, a quien se le atribuye uno tratado sobre esta materia. Sant Quirze de Colera o Santa Maria de Vilabertran constan también como propietarios de viñas en el Empordà.

En los siglos XVIII y XIX la viña pone en evidencia su capacidad colonizadora y simboliza el impulso agrícola traducido en un importante crecimiento demográfico en su zona de cultivo y la conformación de un paisaje propio de cipreses, vallas, barracas y bancales de piedra seca.  La plaga de la filoxera, aparecida  en  una  viña  de  Rabós  d'Empordà  antes  que en  ninguna  otra  viña  catalana  el  año  1879, arruina totalmente este periodo próspero de los vinos ampurdaneses. La reanudación es dura; nunca más recupera la tierra que había ocupado antes de la plaga.

El  inicio  del  movimiento  de  las  bodegas  cooperativas,  impulsado  por  la  Mancomunidad  primero,  y después, por la Generalitat republicana alrededor de 1930, abre una nueva etapa que permitió sumar esfuerzos para la mejora de la calidad en el proceso de elaboración del vino, construyendo nuevas bodegas y mejorando el sistema de comercialización.

Igualmente, la iniciativa privada se suma bien pronto  a  estos  esfuerzos  y  el  vino  de  calidad  del  Empordà  empieza  a ser  conocido  y  apreciado  en muchos mercados.

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