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La transparencia y el matiz en el análisis visual del vino.

El aspecto del vino dice mucho sobre él, el color es el primer contacto con el vino, y su aspecto nos debe invitar a beberlo. El color, los matices, la transparencia…nos aporta una valiosa información.

Cata de Vino | 2016-10-18 10:20:00


El matiz indica el grado de evolución del vino, es decir, su vejez. El vino tinto joven mantiene casi siempre un tono vivo, entre  púrpuras y rubíes, pero cuando envejece, los tonos rojos se  acentúan y viran hacia los ladrillados, tejas y marrones, hasta coronar en los ocres y ambarinos. En cambio, el vino blanco  pierde sus reflejos verdosos y acentúa su color amarillo hacia  tonos más dorados, incluso ambarinos.

La limpidez mide la presencia de partículas en suspensión en un vino. No hay que confundirla con la turbidez, que es consecuencia de una mala elaboración, o con los depósitos sedimentados en la botella que son fruto natural de su largo envejecimiento. Si analizamos la limpidez determinaremos si un vino es brillante, limpio, transparente, mate, nebuloso, opalescente, opaco, sucio, apagado, turbio, velado, etc.

La transparencia verifica que el vino está perfectamente limpio y brillante. Si su cuerpo es elegante, tiene todas las probabilidades de resultar igualmente terso al paladar. La fluidez referencia viscosidad o untuosidad.

Cuando se remueve el vino en la copa se forma un goteo adosado a la pared de la misma. Se dice que el vino llora, estas gotas descienden en columnas irregulares y suelen llamarse lágrimas, piernas, cachas o muslos del vino. Ello es debido a la condensación que produce la fuerte evaporación de alcohol, mientras que su viscosidad depende de la presencia de glicerol, de la cantidad de alcohol y azúcares en el vino .

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