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La Unesco inscribió los pagos de Borgoña en la lista de Patrimonio mundial.

Aubert de Villaine, Presidente de la Asociación de Climats du vignoble de Bourgogne (Asociación para los Climats de Borgoña) que ha llevó a la candidatura a buen término, apoyándose en el hito cultural y cultivo único de esta región.

Cultura del Vino | 2015-10-27 12:18:45


Los pagos (climats) de viñedos de Borgoña son un conjunto de parcelas estrictamente delimitadas que se hallan en las laderas de la vertiente de Nuits y de Beaune, al sur de la ciudad de Dijon. Esas parcelas se distinguen entre sí por sus características naturales (geología del terreno, grado de soleamiento, índole de las cepas, etc.), y por la labor del hombre, que ha llegado a modelarlas paulatinamente hasta hacer que se identifiquen con el tipo de vino que producen. Los Climats de Borgoña: el trabajo combinado del hombre y la naturaleza. La región vinícola de Borgoña se ha formado durante más de 2.000 años. El cultivo de la viña aquí se caracteriza por el compromiso constante con la referencia precisa de lugar (el Climat) y de tiempo (cosecha) como marcadores de calidad en la producción de vino.

Este paisaje cultural comprende dos elementos: el primero, que es representativo del sistema de producción y comercialización, cubre parcelas vitícolas, las unidades de producción asociadas a éstas, algunos pueblos vecinos y la ciudad de Beaune. El segundo elemento lo constituye el centro histórico de la ciudad de Dijon, en donde se materializa el impulso político que formó el conjunto de los pagos. El sitio es un ejemplo notable de producción vitivinícola desarrollada desde la Alta Edad Media.

Este bien cultural ha demostrado que posee un Valor Universal Excepcional; un tesoro de la humanidad, que ha sido oficialmente reconocida en todo el mundo y que recoge 1247 Climats o parcelas de viñedo, con nombres evocadores como Montrachet, Romanée-Conti, Clos de Vougeot, Corton, Musigny, Chambertin  que expresan la diversidad de la región vinícola de Borgoña. Tras 8 años de esfuerzo el sueño de Borgoña se ha convertido en realidad.

La inscripción es el resultado de un esfuerzo colectivo, llevado a cabo en estrecha colaboración de la de la Asociación de Climats du vignoble de Bourgogne con las autoridades locales, los servicios del Estado, del comité científico, el mundo vino, empresas y mecenas, y más de 64.000 personas que se unieron a nuestro Comité de Apoyo.

La UNESCO también hace un reconocimiento a la labor de las generaciones, de los monjes cistercienses, duques de Borgoña, los hombres y las mujeres, los viticultores, – todos los cuales han, a lo largo de los siglos, en forma minuciosamente los viñedos de Borgoña en su búsqueda decidida por la excelencia.

Esta noción de identidad se expresa mejor a lo largo del 60 kilometros de la zona vitícola que une Dijon con Santenay. La multitud de Climats interconectadas se extiende sobre la zona, como las piezas de un rompecabezas gigante, creando un mosaico de crus único y una serie de nombres ilustres.

Junto con Dijon y Beaune, los centros urbanos históricos de poder político y económico y la influencia cultural, los Climats de Borgoña constituyen un repositorio de conocimientos y tradiciones ancestrales excepcional y dinámico.

Aunque la candidatura de los Climats de Borgoña para su inclusión en el Patrimonio Mundial de la UNESCO está profundamente arraigada en la región, su importancia se extiende mucho más allá de los límites territoriales.

El reconocimiento de la UNESCO del modelo basado en el terroir borgoñón confirma la importancia de estas diversidad de producciones agrícolas para la civilización. Su fuerza radica en la producción de una respuesta a la amenaza de la estandarización, que es uno de los efectos de la globalización de los mercados.

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