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La venencia y su tradición en el Marco de Jerez.

Una venencia es un pequeño recipiente cilíndrico unido a una larga varilla utilizado para extraer vino de un barril de vino en Andalucía, más concretamente en el Marco de Jerez. El origen etimológico del término proviene de la palabra avenencia con su significado de acuerdo.

Cultura del Vino | 2015-09-23 13:10:46


La venencia es el instrumento que da nombre al oficio de venenciador. Aunque su origen no está claro, algunos autores lo sitúan en la antigüedad. En el museo de Arte Histórico de Viena se conserva una cerámica griega en la que aparece reproducido un efebo que maneja un instrumento de asombrosa similitud con nuestras venencias actuales. Según los historiadores, se trata de una crátera del año 490 a.C en la que se muestra a un escanciador que sirve vino a Aquiles, portando un colador en la mano izquierda (necesario para eliminar las impurezas de aquellos vinos) y una especie de venencia en la derecha.

El nombre de este instrumento está directamente relacionado con su tradicional función en las compra-ventas de vino, en las que era siempre necesario sacar una muestra del producto objeto de la transacción para llegar a una "avenencia" o acuerdo sobre su precio. La venencia es un instrumento formado por un largo vástago flexible, con una especie de vaso o cubilete en un extremo y un gancho en el otro. Tiene por tanto tres partes diferenciadas:

    El cubilete tiene forma cilíndrica y fondo semi-esférico, con una capacidad aproximada de unos 50 centímetros cúbicos. Aunque antiguamente solían estar hechas de plata, en la actualidad casi siempre se fabrican en acero inoxidable, entre otras cosas por motivos higiénicos.

    El vástago suele tener una longitud aproximada de un metro y debe estar hecho de un material resistente y flexible. Antiguamente se confeccionaba a partir de barba de ballena; este material, aparte de ser escaso hoy en día, presentaba el inconveniente de "abrirse" con el paso del tiempo, debido a la acción del vino sobre las fibras de origen orgánico, por lo que ha sido casi totalmente sustituido por el plástico o la fibra de vidrio.

    El carácter flexible del vástago viene exigido por la necesidad de poder acceder con la venencia al "bojo" de las botas situadas en las andanas.

    El gancho, por último, es un elemento tan funcional como decorativo. Realizado igualmente en plata o acero inoxidable, sirve para colgar la venencia, así como para evitar que se deslice de las manos del venenciador.

En Sanlúcar aún se conserva y utiliza con profusión una versión más rudimentaria de venencia: se trata de una única pieza de caña, a la que se deja totalmente intacta una sección entre dos nudos, formando con la misma una especie de cubilete. Con el resto de la caña, de aproximadamente un metro de longitud, se confecciona el correspondiente vástago, de unos 5 milímetros de ancho.

De ahí procede la expresión típicamente sanluqueña de la "caña de vino", expresión de cantidad que ha terminado trasladándose a una especie de vaso pequeño, sin peana, que en esta localidad sustituye al catavinos jerezano.

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