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La vid y el vino en el Próximo Oriente y mediterráneo Antiguos.

Las culturas del Próximo Oriente Antiguo fueron las primeras en inventar, desarrollar y hacer amplio uso de la escritura. Esto ha permitido un amplio estudio sobre la vid y el vino en estas culturas.

La vid, el vino y el CSIC | 2015-12-18 12:10:23


Esta aparición de la escritura nos proporciona ricas informaciones sobre la vida de aquellas gentes, y nos permite conocer con detalle su estructura social, su organización política, sus formas económicas o sus prácticas y creencias religiosas. Para cuando la escritura aparece (avanzado el IV milenio anterior a nuestra era) la viticultura estaba ya muy extendida por el Próximo Oriente, por lo que se dispone pronto de datos textuales sobre la vid y el vino en estas primeras sociedades complejas.

Científicos del CSIC han realizado investigaciones sobre las comunidades humanas asentadas en las antiguas tierras de Mesopotamia, Egipto y Siria-Palestina a través de la documentación arqueológica y textual conservada. Algunos de ellos han trabajado sobre restos y textos vinarios, desarrollando incluso investigaciones específicas sobre la viticultura y la vinificación en determinados lugares propicios a su producción, en los que se han conservado documentos (tablillas de barro) de los que extraer datos al respecto.

La abundancia de textos mesopotámicos hace que las menciones a las vides (con frecuencia en textos administrativos) sean en ellos relativamente antiguas y frecuentes. La información es temprana y abundante también en Egipto, donde a los datos textuales se une además una valiosísima información gráfica (representación de escenas de viticultura y vinificación). Pero tanto en Mesopotamia como en Egipto el cultivo de la vid y elaboración de vino se introdujeron desde el área siro-palestina, donde existían zonas extraordinariamente favorables para la planta y una muy antigua tradición de cultivo. De allí, la vid y el vino no sólo se extendieron por el resto del Próximo Oriente: gentes del Levante oriental (que en el primer mileno a. n. e. conocemos como Fenicios) introdujeron o impulsaron su cultivo y consumo por todo el Mediterráneo.

La viticultura y vinificación en la Siria-Palestina de la edad del bronce.

La temprana domesticación de la vid en el Próximo Oriente hizoque, en época histórica, su cultivo fuera ya muy importante en Siria-Palestina. La producción y consumo de vino se había transformado también en un rasgo cultural muy arraigado, como la documentación textual descubierta y conservada nos permite apreciar.

Un yacimiento costero ha proporcionado los más numerosos, variados e interesantes textos del Bronce Reciente siro-palestino: la antigua ciudad de Ugarit (próxima al emplazamiento de la actual Latakia, en Siria). Ugarit era una rica capital “cananea”. Fue abandonada tras su destrucción (en torno al 1.200 a. n. e.), lo que permitió la conservación entre sus ruinas de miles de tablillas de barro, correspondientes a la literatura mítica de sus habitantes, a sus textos rituales, a la correspondencia de sus élites, a los ejercicios de sus escribas y, sobre todo, a los registros legales o a la contabilidad del palacio real.

Desde los años ochenta del siglo XX, científicos del CSIC han llevado a cabo estudios especializados sobre la documentación ugarítica; en los años noventa, se realizó una investigación específica sobre la vid y el vino en Ugarit. El estudio permitió mostrar cómo eran, entre los “cananeos” de finales del II milenio a. n. e., las formas de cultivo, las técnicas de producción de vino, la gestión administrativa de la producción y el consumo de la bebida o su valor y usos ideológicos.

El cultivo de la vid en Ugarit y la producción, administración, consumo y usos del vino en el levante oriental del II milenio a. n. e.

Los textos ugaríticos permiten conocer la existencia de viñedos en el reino, muy repartidos pero muy abundantes en terrenos propicios.

Existía un buen conocimiento de la planta y de las labores que requería, que aparecen en metáforas y pasajes míticos con fuerte simbolismo. La propia vendimia, celebrada en “el mes del primer vino”, incluía rituales de dedicación de primicias. Las uvas podían consumirse frescas o como pasas (en repostería y en preparados terapéuticos) pero la mayor parte debió dedicarse a producir vino. El pisado y seguras formas de prensado se realizaban en instalaciones cercanas a los campos.

Se consumía el mosto, del mismo modo que se elaboraba vinagre, pero en cantidades mucho menores a las del vino, que se clasificaba con diversos criterios. El más importante, su calidad. Se valoraba su dulzor y se distinguían los vinos selectos de los “corrientes”.

La mayor parte de los escritos relacionados con la bebida son económicos, fruto de la gestión del almacenamiento, distribución y comercio del vino bajo control palacial. A pesar de la abundante producción, el vino se vende a precios altos. Tiene también un alto valor ideológico: se destina a las mesas regias y, en la literatura mítica, aparece en las mesas divinas. Es bebida propia de dioses y reyes y la mayor parte de la población debió de consumirla sólo excepcionalmente. Su aspecto sanguíneo (es llamado “sangre de las cepas”) y sus efectos embriagadores le daban un simbolismo añadido que se manifiesta en su uso, hasta el exceso, en determinadas ceremonias comunitarias.

Más información: Dr. José Ángel Zamora (joseangel.zamora@cchs.csic.es), Departamento de Estudios de Próximo Oriente Antiguo, Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo (ILC). Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS).

Publicación del la exposición: La Vid, El Vino y El CSIC. Comisarios de la exposición: Mª Carmen Martínez y Alfonso Carrascosa.

 

 

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