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La vinoterapia se suma al enoturismo.

Cada vez más rutas vinculadas a las bodegas y a las comarcas vitivinícolas incluyen todo tipo de actividades relacionadas con el producto estrella: el Vino. El turismo de belleza y relax entra de lleno en el enoturismo gracias a la vinoterapia.

Enoturismo | 2015-08-28 10:20:27


En los últimos años se está manifestando un interés creciente hacia la cultura del vino. El consumidor no sólo se conforma con degustar los buenos vinos, sino que desea vivir experiencias en torno a ellos. En este contexto situamos el avance en el turismo enológico observado en los últimos años. En este contexto situamos el avance en el turismo enológico observado en los últimos años. Es una manera de asociar el ocio y la cultura del vino.

La vinoterapia, nació en la región de Graves, cerca de Burdeos (Francia), lugar donde se encuentran algunas de las bodegas y viñedos más antiguos de Europa. Sus precursores fueron Matilde Cathiard y Bertrand Thomas.1 Este tratamiento se ha expandido por el mundo, teniendo posibilidad de realizarse baños de vino no sólo en Francia, sino también en otros países como España, Italia, Argentina o Brasil. Según muchos científicos en diversas universidades, dicen que la vinoterapia no tiene ningún propósito ya que malogra la piel.

¿De dónde nace la idea de que la vinoterapia puede ser buena para la piel y el organismo?. El vino contiene antioxidantes. Los antioxidantes tienen la propiedad de neutralizar los radicales libres. Los radicales libres son los responsables de la oxidación de las células de la piel, que de esta forma envejece. Dado este proceso aparecen más arrugas, manchas y la piel pierde consistencia, de tal forma que aparecen las patas de gallo, la papada debajo del cuello o la piel colgante debajo de los brazos.

Los que defienden la vinoterapia aseguran que los efectos de la misma, además de recuperar la piel, tonificarla e hidratarla, proporcionan una mayor consistencia a los músculos de los brazos y de los músculos en general y una mayor firmeza en los senos.

El componente mágico de la uva es el resveratrol, un compuesto de la familia de los polifenoles, presente en las uvas y en el vino tinto, que es un magnífico antioxidante. Es 50 veces más potente que la vitamina E y 30 veces más que la C, y las uvas lo fabrican para protegerse frente a las infecciones y los radicales libres. El resveratrol activa la producción de sirtuinas, llamadas las proteínas celulares de la longevidad. Los polifenoles previenen el envejecimiento de la piel, la hidratan y la reafirman, estimulan la producción de colágeno, favorecen la microcirculación y tonifican los músculos.

Cada vez más rutas de enoturismo ofrecen a sus clientes no solo disfrutar el vino en el paladar. 

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