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La viticultura en el valle escondido de Liébana.

Una viticultura que se ha desarrollado durante siglos en uno de los valles más espectaculares de la cornisa cantábrica, entre montañas y laderas de un 20% de pendiente. No te quedes sin probar los vinos del valle de Liébana.

Cultura del Vino | 2016-09-22 11:13:30


La comarca lebaniega es eminentemente montañosa, con una orografía muy compleja que origina un mapa de aptitud para el viñedo muy restrictivo. La mayoría de las plantaciones se encuentran en laderas que a menudo superan el veinte por cien de pendiente lo que dificulta enormemente las prácticas culturales. Por tanto el factor humano es determinante para la obtención de materia prima de calidad.

Unas condiciones orográficas tan limitantes van a determinar que la elección de situación concreta de cada viñedo, con mayor o menor iluminación según las diferentes orientaciones, y la mayor o menor acción de las barreras protectoras sea decisiva para obtención de vinos con la acusada personalidad del vino de Liébana, estos factores junto con la elección de las variedades más adecuadas a las características peculiares del territorio constituyen un saber hacer específico de los viticultores lebaniegos que han sabido transmitir de generación en generación.

La referencia escrita más antigua del viñedo en Liébana se desprende del análisis de la documentación del Monasterio de Santa María de Piasca que recoge un documento del año 822 sobre la venta de una viña a cambio de distintos bienes.

El Cartulario de Santo Toribio ofrece información de gran interés para el conocimiento del cultivo de la vid en Liébana, así ya en el año 826 registra un documento de donación en el que un particular dona al Abad de San Esteban de Mieses sus posesiones, entre ellas terras, vineas, pomiferas

La actividad vitivinícola durante los Siglos XV al XVIII fue intensa en la zona, como lo demuestra tanto la proliferación de referencias documentales en forma de ordenanzas, regulaciones, etc. como los restos materiales de prensas y otros equipos destinados a la elaboración del vino que aún se conservan.

Muy reveladoras, a la hora de entender las dificultades del cultivo de la vid, y que a la vez justifican la ancestral tradición del viñedo en la zona, son las siguientes referencias:

- Un documento de una misión jesuita en Cantabria de finales del s.XVIII describe la comarca lebaniega como sigue: Estas quebradas de montes forman quatro valles tan estrechos, queel más dilatado no tendrá dos tiros de piedra; aunque sus cumbres son bien dilatadas. No obstante sus vertientes son abundantes de todo fruto, pan, vino y otras legumbres muy sazonado.

- La información extraída de una querella presentada en 1678 por unos vecinos de Liébana ante la excesiva extensión de las viñas desde treinta años atrás, a la que los viticultores respondieron que las tierras ocupadas eran montes bravos y tan espesos que no tenían pastos y solo aprovechaban para criar lobos, osos y otros animales dañosos (…) la tierra es tan quebrada, áspera y montuosa que para podar las viñas es necesario atar los hombres con una soga por ser tan derecha la cuesta del monte y estar un rio a la falda.

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