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Las cosas que el vino puede contarte en la fase gustativa.

En la cata gustativa introducimos en vino en la boca para descubrir sus sabores y sus sensaciones táctiles. El vino nos habla de su estructura, su crianza y su evolución, así como de sus aromas.

Cata de Vino | 2016-10-18 10:44:55


En primer lugar, antes de poner el vino en la boca, es conveniente olerlo de nuevo para recordar su característica aromática por vía nasal , Introducimos un poco de vino en la boca Procurando que recorra desde la punta de la lengua hasta el fondo del paladar. Después lo mantenemos en la boca procurando que cubra toda la lengua, lo maceramos bien en la boca durante unos momentos, antes de tragarlo o escupirlo aspiramos un poco de aire entre los labios y a través del vino, haciéndolo borbotear en el paladar, de esta forma se reaviva el vino en todo el paladar y a calentarlo rápidamente para volatilizar mejor sus aromas retronasales.

Es conveniente “macerar” y “airear” el vino durante algunos segundos para que exprese al máximo sus posibilidades aromáticas retronasales. Después de tragar hay que dejar que el vino nos hable, que nos exprese el equilibrio de todos sus componentes.

Te dejamos algunas de las descripciones o adjetivos más comunes que oirás a los sumilleres en las catas:

Aterciopelado: vino armonioso, ligero, fundido.

Áspero: vino rudo, que rasca, como es el caso de los vinos tintos muy jóvenes.

Cálido: con un grado alcohólico elevado.

Cuerpo: tiene consistencia, con una sensación gustativa de plenitud.

Equilibrado: armónico.

Estructurado: sólido, rico en taninos.

Flexible: bien equilibrado, de astringencia y acidez débiles.

Generoso: rico en alcohol.

Goloso: flexible y ligero, fácil de beber.

Licoroso: dulce, rico en azúcar, almibarado.

Ligero: pobre en alcohol, no es corpulento.

Meloso: untuoso, con sensación de terciopelo en la boca, también se usa para vinos dulces que contienen azúcares residuales.

Nervioso: con sabor ácido bien marcado, pero no agresivo.

Redondo: armonioso y ligeramente aterciopelado.

Seco: no tiene ningún rastro de azúcar.

Vigoroso: carnoso, estructurado y rico en alcohol.

Vivo: con acidez muy notable.

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