LLAMANOS 34 91 535 89 90

Las cuatro etapas del vino.

Veámos a continuación las etapas del vino tras su elaboración desde que se produce hasta su final tras pérdida todos sus caracteres: color, aroma, sabor. Autor: Margarita Badano

Cultura del Vino | 2014-09-26 20:20:58


Las etapas del vino las podemos resumir en las siguientes:

Vino Nuevo: Es el vino recién terminado, cargado de todos los aromas y sabores propios de las uvas. Es el punto ideal de los vinos blancos secos. Muchos tintos en esta etapa resultan muy ásperos, excepto el Beaujolais, vino francés de la región homónima, generalmente ofrecido en su versión rosado, que resulta agradable solo cuando es nuevo, ya que rápidamente se oxida perdiendo los aromas de frutos rojos y flores que le son característicos.

Vino Maduro: Es el momento donde todavía conserva algo de frutas pero ya empiezan a aparecer las notas de la crianza en madera que, por supuesto, varían según el varietal que componga el vino.
De los blancos solo los grandes Chardonnay y los dulces naturales pueden llegar a una madurez digna. El resto pasa de la juventud a la vejez sin puntos medios. En cambio los tintos, en especial si se han criado en roble, llegan a la madurez con todo su esplendor, con tonos de frutos secos, cuero, tabaco, y otras notas que los hacen muy apetecibles.

Vino Añejo: Es aquel que ya perdió todas sus cualidades primarias pero que tiene gran equilibrio. En un vino añejo nos podemos encontrar con matices de madera, chocolate, infusiones y otras notas positivas. Estos vinos son absolutamente delicados, han perdido toda su aspereza y agresividad. A este punto llegan solo los mejores tintos y algunas rarezas blancas dulces, muy escasas y onerosas.

Vino Viejo: Es la muerte de cualquier vino, blanco, rosado o tinto. Ha perdido todos sus caracteres; color, aroma, sabor. En este punto lo único que se puede hacer con este vino es tirarlo.

    • Cargando...
    • Cargando...
    • Cargando...