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Las relaciones geográficas de los vinos de Lanzarote.

Los vinos de la denominación de origen Lanzarote se caracterizan por tener un marcado sabor volcánico-mineral perfectamente equilibrado con la acidez relativamente alta que presentan.

Denominaciones | 2016-09-01 14:29:58


Existe gran diversidad de variedades viníferas con predominio de las variedades blancas, y dentro de estas la malvasía volcánica es su mayor representante. Se trata de una variedad autóctona, mayoritaria en la denominación de origen Lanzarote, perfectamente adaptada a las condiciones edafoclimáticas de la isla y en la que el binomio acidez-sabor volcánico-mineral viene a determinar por extensión la característica diferenciadora de estos vinos.

El rasgo más relevante en la climatología de Lanzarote es su aridez. Esta viene determinada por la escasa altitud y su orografía homogénea, cualidades que impiden que se alcance la cota de inversión del alisio, y por lo tanto, no se produce interceptación del mar de nubes ni la consecuente descarga de humedad como ocurre en la mayor parte de las islas canarias. Otros factores que determinan en menor medida la aridez de algunas zonas de la Isla son la orientación y la cercanía geográfica al continente africano. Se puede clasificar el clima de Lanzarote como desértico, según el índice de Lang, hiperádico, según el índice de Martonne y mediterráneo semiário subtropical, según la clasificación de Papadakis.

La temperatura media de la zona geográfica es de 20º C, con variaciones térmicas entre los meses más fríos y los más cálidos, siendo la diferencia media de temperaturas entre enero y agosto de alrededor de 7º C. El contraste térmico diurno en esta Isla puede llegar hasta 17º C en el mismo día, siendo estas variaciones, entre el día y la noche, propias de regiones de naturaleza desértica.  La precipitación media anual es inferior a 150 mm. En cuanto a la variación estacional, cabe destacar, que el mes más lluvioso es diciembre, produciéndose la mayor parte de la precipitación anual entre los meses de noviembre y marzo, y siendo prácticamente nulas entre los meses de junio y agosto.

Debido a la escasez de barreras geográficas y a la influencia, tanto de los vientos alisios como de las brisas  marinas,  el  viento  es  un  factor  característico  de  Lanzarote  en  particular, siendo  además  casi constante a lo largo de todo el año y, dando lugar a algunas de las prácticas agrícolas características de Lanzarote. 

La dirección del viento que predomina es la N-NE y su mayor concentración y velocidad se concentran durante los meses de verano, cuando los vientos alisios presentan su mayor intensidad, oscilando la velocidad media anual entre 5 y 7 m/s. La humedad relativa  como variable climática puede ser considerada relativamente alta, habiéndose registrado humedad relativa media anual de 69%, con importantes las variaciones estacionales, con valores máximos del 72% en los meses de medias más altas (diciembre y enero) y mínimos del 66% en los meses con medias más bajas (abril y mayo).

Los suelos en los que se asientan los viñedos son suelos volcánicos,  bien diferenciados e incluso suelos rojos profundos sobre formaciones basálticas antiguas. Aparecen como suelos fósiles al haber sido cubiertos por erupciones volcánicas más recientes o por depósitos diluviales.

La capa lapilli o “picón” cubre el suelo vegetal de la viña facilitando la rápida filtración de la lluvia, evitando la evaporación de la tierra vegetal y manteniendo constante la temperatura del suelo (efecto termorregulador). La superficie de la mayor parte de los viñedos está cubierta de ceniza negra volcánica que impide el crecimiento de otra vegetación, pero que posee excelentes propiedades de retención del agua procedente del rocío. Esto significa que las vides plantadas aquí prosperan debido también, a que bajo la ceniza, el suelo es fértil, formado por arcilla o arena sobre un lecho de roca caliza.

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