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Los motivos del arranque de las viñas y la preservación de viejos viñedos.

La UE plantea ayudas y subvenciones para el arranque de las viñas, pero apenas se habla de los motivos que llevan a los agricultores a ello y las consecuencias que esto tiene para los viñedos viejos que aún producen excelentes vinos.

Producción de Vino | 2015-09-08 13:47:13


En las últimas décadas se está produciendo un arranque masivo de viñedos. Los motivos que se esconden detrás parecen bastante desalentadores. El bajo precio de la uva y costes de producción, así como de mantenimiento de las viñas hace que los agricultores abandonen los cultivos y se vean en la tesitura de arrancar los viñedos.

Este problema se está agravando en muchas de las Denominaciones de Origen donde el precio que pagan las bodegas no llega a cubrir los gastos de producción y de mantenimiento de los viñedos. Tomando una medida estándar, el cuidado de una hectárea de viñedo, sin cuidados especiales extra, puede rondar entre los 1.500 a 1.800 euros. Esto hace que en algunos casos el margen de beneficio de los agricultores se reduzca al mínimo.

Este hecho está llegando a tal extremo que en esta vendimia del 2015, los agricultores de Denominaciones de Origen como la de Valdepeñas se han negado a llevar las uvas a las bodegas y hayan convocado una huelga como protesta al precio de las uvas.

Con este precio el viñedo se vuelve poco rentable y ante el compromiso del pago del mantenimiento, muchos viticultores toman la decisión de arrancar las viñas.

Por otro lado, el bajo coste de las uvas los están justificando en la superproducción y Europa está implantando políticas de reestructuración y reconversión, con la contención de las plantaciones y las ayudas al arranque de las cepas.

Por lo tanto, encontramos en el viñedo español un profundo cambio tanto en superficies de cultivo como en la producción de los últimos años. Y es que unido a los bajos precios pagados por la uva y la rentabilidad de los costes de producción y mantenimiento, también se unen las políticas de ayudas a los procesos de reconversión de los viñedos para el arranque de 175.000 hectáreas en toda la UE.

La polémica está servida, ya muchos viticultores se posicionan en contra de estas políticas alegando que para mantener una viña es imprescindible que produzca mucho y a poco coste, incluida la vendimia mecanizada, que sólo es posible en las modernas viñas en espaldera. Así que menos superficie de viñedo pero más kilos de uva cosechados con menos esfuerzo y vendidos, salvo en años de circunstancial escasez como 2012, por cifras irrisorias.

El espíritu sin embargo por mantener las viejas viñas ha hecho que muchos viticultores se dejen oír. Hace poco se ha comenzado a plantear ayudas, sobre todo en comarcas como la Rioja, para mantener los viejos viñedos, que no son rentables excepto si se embotella con cierto certificado de calidad y bajo una marca.

Y es que las vides viejas son sin duda un patrimonio a proteger, porrque están especialmente indicadas para producir uvas de calidad, idóneas para elaborar vinos de alta gama, debido a que poseen mayor acumulación de reservas, sobretodo en sus raíces; vigor un tanto limitado; mejor equilibrio hormonal y por su capacidad de producir de manera más constante uvas excelentes. Sin embargo, hay años en las que se han quedado sin vendimiar en años de sobreproducción debido a la dificultad que entrañan.

 En España desde el año 2.000 la superficie de viñedo viejo ha ido decreciendo paulatinamente, fundamentalmente propiciado por los incentivos para el arranque y la reestructuración del viñedo con ayudas europeas y lo explicado anteriormente. Los viticultores que no han visto compensado su esfuerzo en el precio de su uva, han aguantado lo que han podido y al final muchos han acabado por arrancar.

Ante este panorama, solo cabe esperar que las administraciones tomen conciencia del valor patrimonial del vino en España y se apoye al sector antes de que sea demasiado tarde, sobre todo para los viejos viñedos y se propongan iniciativas de conservación, tales como el apoyo de las Administraciones para hacerlo sostenible o la catalogación de viñedos singulares o patrimoniales para su conservación.

Por otro lado, están creándose verdaderos movimientos ciudadanos, como el apadrinamiento de viñas por parte de enoturistas y amantes del vino, que apoyan a los viticulores ante este arranque masivo de viñedo. 

 

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