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Los Vinos chilenos: De vinos sencillos a lograr una enorme aceptación internacional.

Ningún país ha experimentado una progresión comparable a la de Chile. En tan sólo una década han pasado de ser vinos sencillos, marcados por prácticas tradicionales a vinos de una enorme aceptación internacional. Autor: Joaquín Gálvez Bauzá

Blog del Vino Chile | 2014-07-05 11:27:20


Chile es el país más largo y estrecho del mundo. Su superficie  de 750.000 kilómetros cuadrados, como España y media, es una franja de unos 200 kilómetros ancho que se extiende desde el paralelo 18 al 55 Sur, la misma distancia que separa las Islas Canarias de Islandia. Frecuentemente descrito como el paraíso de la viticultura, por la ausencia de filoxera y la bondad de su clima, aún no produce vinos de la más alta categoría internacional. La velocidad a la que se suceden los acontecimientos hace pensar que pronto se elaborarán en Chile vinos de primera línea mundial.

I.- Colonización española
El viñedo chileno se ha cultivado tradicionalmente en las zonas más fértiles de los valles y ha sido un viñedo de regadío desde el tiempo de los conquistadores. De hecho aprovecharon los canales de riego del tiempo de los incas, que se proveen del agua de deshielo de los Andes. Hoy el riego se suministra por goteo en vez de mediante el sistema de riego a manta empleado antaño. Los conquistadores introdujeron el sistema de parrones con rendimientos muy elevados, en torno a los 20.000 kilos por hectárea.

Los conquistadores trajeron, a mediados del siglo XVI,  las primeras vides obteniendo las plantas a partir de semillas. Lo mismo sucedió en California y Argentina, los californianos llamaron Mission a su nueva variedad y los argentinos la llamaron Criolla. Los chilenos la bautizaron bajo el nombre de País, y sigue siendo la variedad más cultivada de todo Chile. La conquista de Chile no fue un sencillo paseo, los araucanos lograron reconquistar algunos terrenos ocupados por los españoles y en algunas ocasiones en estos terrenos se cultivaban viñedos. Su curiosidad los llevó a intentar elaborar vinos y tras contínuos y fallidos intentos decidieron beber el mosto durante la fermentación. Lo llamaron “chicha” y sigue siendo una bebida tremendamente popular durante los meses de vendimia. Hay que tener mucha precaución con sus diversos e imprevisibles efectos.

II.- La influencia francesa
En 1851 un vasco afincado en Chile, Ochagavía Errázuriz, probablemente cansado de la escasa calidad de los vinos elaborados a partir de la variedad País, se decidió a traer enólogos franceses y sus variedades, concretamente de Burdeos Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec y las blancas Semillon y Sauvignon blanc. Resulta cuanto menos curioso que otro vasco, Luciano de Murrieta, que aún no era Marqués, en 1850 decidió revolucionar los vinos de Rioja incorporando también técnicas bordelesas de elaboración. Así pues los vinos modernos chilenos y riojanos, hoy conocidos como tradicionales, nacieron prácticamente en la misma fecha.

III.- La llegada de Miguel Torres
Tradicionalmente los vinos de mayor prestigio chileno eran los tintos de guarda, y no fue hasta la llegada de Don Miguel Torres en que se empezaron a conocer los vinos afrutados. Fue él el primero en emplear depósitos de acero inoxidable y temperaturas de fermentación controlada iniciando una gran revolución. De esta forma se llegó a descubrir que en muchos casos lo que se pensaba que era Sauvignon blanc era Sauvignonese, un clon pobre de la mencionada variedad. El motivo de por qué no se sabía con anterioridad es porque los vinos blancos se elaboraban de forma tradicional, es decir con un acusado empleo de madera, tanto para la fermentación como para su crianza. Eran vinos que podrían recordarnos a nuestros Riojas tradicionales, en los que no hay aromas varietales, sino aromas de crianza. Otra de las grandes contribuciones de Torres a la industria vinícola chilena fue la de emplear barricas bordelesas de roble americano. Hasta la fecha los vinos chilenos eran envejecidos en grandes fudres de madera de Raulí, árbol autóctono que no sólo no da a los vinos aromas agradables, sino que además generalmente se encontraban en mal estado.

IV.- El boom de los 80
Chile es un país que basa su economía en la exportación y el vino chileno elaborado a partir de los 80 es un vino nétamente de exportación. El principal mercado chileno es el norteamericano, en donde según las estadísticas una cifra superior al 95% del vino se consume antes de transcurridas las 24 horas de su adquisición. Es por ello por lo que los chilenos comenzaron en especializarse en la elaboración de vinos a partir de variedades nobles a precios muy competitivos pero con la idea de ser consumidos pronto.

El rendimiento de la mayoría de sus viñedos es demasiado elevado. Como consecuencia los vinos resultan diluidos. Siendo muy fáciles y agradables de beber, pero carentes del cuerpo o estructura suficiente como para contar con un buen potencial de envejecimiento. Frecuentemente dan una sensación de acuosidad en la mitad del paladar.

V.- Las relativas ventajas de la inexistencia de la filoxera
El aislamiento de Chile entre el Pacífico al oeste, los Andes al este, el desierto de Atacama al norte y los frios polares del sur justifican, en cierto modo, la inexistencia de la filoxera. En Chile sin embargo, hay un arácnido llamado “Margarodes Vitis” con síntomas muy parecidos a los de la filoxera. Debilita a la planta hasta que muere en unos cuatro años.

Los conquistadores acertaron al cultivar las plantas en los fértiles valles pues de esa manera las vides se desarrollan enormemente y al ser sus raíces más gruesas son más resistentes a las margarodes. Lo que no sabían es que con el riego y  temperaturas  elevadas se crea un ambiente favorecedor de su propagación.

Se ha comprobado que la calidad de los vinos de uvas procedentes de plantas afectadas por margarodes dan calidades más altas, los vinos resultan más concentrados porque los rendimientos se reducen de unas 11 toneladas por hectárea a tan sólo 4. Pero la planta acaba muriéndose.

VI.- La búsqueda de vinos con potencial de envejecimiento
Los enólogos chilenos tienen claro que para mejorar la calidad de sus vinos han de reducir los rendimientos de sus viñedos. Ignacio Recabarren, probablemente el enólogo chileno que más medallas de oro ha obtenido por sus vinos blancos en concursos internacionales, se ha decidido a elaborar tintos de la más alta categoría, para ello ha dedicado una gran cantidad de tiempo a la búsqueda de viñedos viejos. Hemos de estar expectantes a sus futuros tintos.

Alvaro Espinosa, eñologo de Viña Carmen, ha desarrollado diferentes experimentos con la idea de incrementar la concentración de sus tintos.

Al principio intentó llevar la densidad de plantación a 5.000 o  6.000 plantas por hectárea, densidades muy elevadas para Chile, comparadas con las 1.400 tradicionales. La idea era disminuir el vigor de las plantas gracias a una mayor competencia radicular. Sin embargo el vigor continuo siendo excesivo, por la riqueza de los suelos del Valle del Maipo. Este primer experimento fue fallido y fue necesario arrancar una de cada dos plantas, reduciéndose la densidad a 2.600 plantas por hectárea.

En un segundo intento se han desplazado a zonas mas altas, a laderas que no solo tienen mejores exposiciones al Sol, orientadas al norte, (en el hemisferio sur la orientación norte es más asoleada que la sur, al contrario que en el hemisferio norte) sino que además los suelos son más pobres. Con ello han incrementado nuevamente las densidades  a 3.000 - 4.000 plantas/Ha. adaptando marcos de 2,4. X 1,5metros.

Habiendo comprobado que el vigor de las plantas se ha reducido piensan en un futuro aumentar las densidades a aproximadamente unas 7.000 plantas/Ha. Será necesario para ello traer tractores franceses, pues los marcos de plantacion serán de 0,8 X 1,8metros. Imposibles de laborear con los actuales tractores. A algo similar se enfrento Robert Mondavi, en California, cuando decidió llevar a cabo la plantación de Opus One. El Barón Phillipe de Rotschild le impuso adecuar los tractores al marco de plantación en vez de adecuar el marco a los tractores disponibles.

Álvaro además ha comenzado a plantar sus vides sobre portainjertos resistentes a la filoxera, no solo en previsión de que se pueda producir un ataque en un futuro, sino porque también la planta se debilita y con ello se reducen sus rendimientos.

En general los enólogos chilenos están muy abiertos a comunicar cuales son sus técnicas de elaboración, con tal vez la única excepción de la bodega Valdivieso. Valdivieso se ha dedicado fundamentalmente a elaborar vinos espumosos, que en Chile son conocidos como “Champaña” y desde hace relativamente poco tiempo ha comenzado a elaborar tintos varietales muy interesantes. Pero su buque insignia hoy en día es su “Caballo Loco”. Este vino se elabora sin mención de cosecha ni de sus variedades. A su primer vino lo han llamado “Number One” y a pesar de su precio, ha logrado traspasasar la barrera de las 10 libras en el mercado londinense, se han agotado sus existencias. Afortunadamente ya está disponible el “Number Two”. Un vino que se encuentra ya en la dirección adecuada para la obtener un vino de gran calidad.

VII.- Las zonas vitivinícolas
La vendimia en Chile se dilata durante bastante tiempo y es que el cultivo del viñedo queda comprendido entre los paralelos 28 al 40. En el Norte, en Copiapó, se empieza a recoger la uva de mesa en el mes de Noviembre. Resulta casi increible que prácticamente se solape con la vendimia del Hemisferio Norte. Lo que sucede es que en el comercio de fruta los precios más elevados los alcanzan las frutas más tempranas, interesa asimismo más su aspecto que su sabor. Algo más al sur, pero aún al norte de Chile nos encontramos con la zona pisquera. El Pisco es un aguardiente, bebida nacional, elaborado principalmente a partir de la variedad moscatel. Puede beberse solo o con limón, para obtener el coktail denominado Pisco-Sour, tan famoso como embriagador.

Existe un conflicto importante con Perú por la denominación de origen de este aguardiente y es que recibe su nombre por el puerto peruano de Pisco. La maniobra chilena fue la de anticiparse a  los peruanos a la creación de la denominación de origen. Delimitaron la zona de producción, limitaron las variedades a partir de las cuales se puede elaborar y sus rendimientos, fijaron un método de destilación y de envejecimiento. Finalmente solo  faltaba  una indicación geográfica con el nombre de Pisco y por ello re-bautizaron, en 1947 a un pueblo antes llamado Elqui con el nuevo nombre de Pisco-Elqui. ¿Qué tal acogida hubiese tenido por los franceses que en Cataluña se hubiesen anticipado a la creación de la Denominación de Origen Champagne y San Sadurní se llamase hoy Champagne-San Sadurní?

Dividiremos el estudio  de las zonas de vinos finos en 4 zonas y una subzona:

Aconcagua, es la más calurosa y con una elevadísima luminosidad, contando entre 240 a 300 días despejados al año, se ubica al Norte de Santiago. En ella sólo se encuentra una bodega, Errázuriz. A mediados del siglo pasado, Maximiano Errázuriz contaba con  el viñedo con mayor extensión en el mundo en manos de una sola persona, casi 1.000 hectáreas. Hoy son solo 116 hectáreas de regadío.

Subzona de Casablanca ligeramente al norte de Santiago, cercano a la costa e influenciada por las brisas del Pacífico. En  ella se cultiva especialmente Chardonnay y Sauvignon blanc. Es la zona de moda en Chile, habiendo experimentado una enorme progresión de las sólo 700 hectáreas en 1992 a 2.100 hectáreas en 1994. Aquí la pluviometría es moderada con unos 450 mm/año. Los rendimientos del viñedo son de los más bajos del país con unos 8.000 kilos por hectárea, frente a unos 15.000 del resto de las zonas.

Maipo, es una pequeña zona reconocida por la gran calidad de sus vinos. Sus suelos de depósito, muy profundos son franco-arcillo-arenosos. Dentro de la clasificación agraria de los suelos chilenos se les considera de primera categoría.

Cuenta con un número importante de bodegas y cabría destacar entre ellas a Cousiño Macul. Literalmente rodeada de la ciudad de Santiago  no ha podido resistirse a la especulación vendiendo parte de sus viñedos con fines urbanísticos. Otra gran bodega es la celebérrima Viña Aquitania, que de momento debe más fama a sus propietarios que a la calidad de sus vinos y es que los dueños no son otros que Paul Pontallier, enólogo de Château Margaux y Bruno Prats de Château Cos d’Estournel.

En el Maipo hay 1.400 hectáreas de viñedos destinadas a uvas tintas y unas 1.000 hectáreas a blancas. La pluviometría es baja, con tan solo 330 mm y lo que es aún más importante, las oscilaciones térmicas son cercanas a los 20 grados. Lo que está demostrado que influye positivamente tanto para la formación de color como para la obtención de aroma.

Los rendimientos medios del Maipo son de unas 10 toneladas, salvo que los viñedos se encuentren afectados por margarodes, con lo que se reducen a 4 toneladas. Con ánimo de reducir los rendimientos y por tanto aumentar la concentración de los vinos se fertilizan menos los viñedos y se hacen prácticas de reducción de su riego. Ésto ha ocasionado algunos problemas de falta de adaptación, pues no se puede recortar de la noche a la mañana, el riego a plantas acostumbradas a él. Queda por tanto mucho que experimentar, pero las expectativas son muy alagüeñas.

La zona de Rapel es algo más fresca que la zona del Maipo, situada ya al sur de Santiago y con una superficie de 8.300 hectáreas destinadas a viñedo. La altitud de los viñedos oscila entre los 500 y 1.000 metros sobre el nivel del mar. Aquí la pluviometría es importante, con unos 710 mm. Cabe destacar el viñedo y bodega de Los Vascos, que es propiedad de Château Lafite-Rotschild.

La zona de Maule, es más fresca y de mayor pluviometría que Rapel. Es además la más extensa de las zonas con unas 26.000 hectáreas, de las cuales 11.000 son de la variedad País. Esta es la zona que eligió Miguel Torres para establecerse, concretamente en Curicó.

En general las temperaturas son similares en la mayoría de las zonas del cultivo de viñedo, con unos 14 grados de temperatura media a lo largo del año y con unos 32 grados de máxima. Resulta aún más importante la falta de riesgo de heladas de primavera, como que el suministro de agua es a voluntad, es decir se riega y tampoco hay riesgos de lluvias de verano ni durante la vendimia. Con la única excepción de las zonas más australes.

Conclusión
Ningún país ha experimentado una progresión comparable a la de Chile. En tan sólo una década han pasado de ser vinos sencillos, marcados por prácticas tradicionales a vinos de una enorme aceptación internacional. Las inversiones extranjeras no han tardado en llegar y muy notablemente por parte de americanos. Es lógico que tras la enorme aceptación del vino chileno en América, los americanos no dejen escapar esta oportunidad. Cabe destacar la participación de Robert Mondavi en la  bodega Errázuriz, en el Valle del Aconcagua, como de Flaherty en la bodega Cono Sur, que elabora un excelente Pinot noir. Casi de la misma forma que en su día llegaron de Burdeos no solo enólogos sino además sus variedades, ahora han llegado de la mano de los americanos variedades como la Zinfandel y Sangiovese, por su enorme aceptación en EEUU. El futuro gran vino chileno es ya una crónica anunciada.

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