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Los vinos de Navarra. El vino Rosado en su máxima expresión.

La historia vinícola de la región se remonta mucho más atrás, pues existen testimonios documentados del cultivo de la vid y la elaboración de vino desde la época romana.

Denominaciones | 2015-09-03 10:33:47


Quién no conoce los famosos rosados de Navarra, antaño auténticos buque-insignia de la Denominación. Su calidad no ha hecho sino mejorar, siendo su elaboración cada vez mas esmerada.

La Garnacha, sola o acompañada de Tempranillo y Cabernet Sauvignon, por el selecto sistema de sangrado de mostos, da lugar a vinos de sugerente color, de rico aroma afrutado (fresitas del monte, frambuesas, granada,...) y fresco paladar. Deben consumirse dentro del año siguiente a su elaboración y acompañan muy bien los entrantes (arroces, pastas), siendo en verano compañeros imprescindibles.

En la actualidad, las zonas de producción se encuentran en la mitad sur de la provincia de Navarra, en donde en apenas 100 kilómetros de norte a sur y de este a oeste— se distingue una gran diversidad de climas, suelos, relieves y varietales. De ahí la riqueza de los vinos de la D.O. Navarra y su amplia variedad, desde los sólidos y profundos tintos hasta la frescura y elegancia de los blancos, pasando, por supuesto, por unos rosados que han sido siempre la seña de identidad de la región.

A finales del siglo XIX, la industria vitivinícola navarra disfrutaba de su mayor prosperidad, tras siglos acumulando conocimientos —muchos de ellos desarrollados en los claustros de los monasterios o llegados a través de peregrinos del Camino de Santiago— y asentando tradiciones. Pero la plaga de la filoxera respetó solo 1.500 hectáreas de viñedo de las 50.000 con que contaba la región. Tras un arduo esfuerzo, ligado a la innovación, al dinamismo y a la firme apuesta por la calidad de los vinos, en la actualidad Navarra cuenta con 11.700 hectáreas de viña, de donde más de cien bodegas obtienen su valiosa materia prima.

La gran diversidad antes aludida se traduce en la existencia de cinco zonas vitivinícolas dentro de la denominación de origen, diferenciadas por su orografía, suelos y clima, así como por la variedades cultivadas. Son ‘Baja Montaña’, ‘Tierra Estella’, ‘Valdizarbe’, ‘Ribera Alta’ y ‘Ribera Baja’. Pluviometría, edafología y relieve crean un mosaico de microclimas que, a su vez, condicionan las variedades de uva que mejor se adaptan a cada zona. Esa es la razón de que en Navarra se cultive un amplio abanico de castas, tanto blancas como tintas, que permiten la elaboración de una extensa tipología de vinos: rosados, blancos jóvenes y con madera, tintos jóvenes y con madera, dulces…

La gran mayoría del viñedo (más del 70%) corresponde a las variedades autóctonas, fundamentalmente Garnacha y Tempranillo. El resto se dedica a las llamadas ‘variedades continentales’, principalmente Cabernet Sauvignon, Merlot y Chardonnay. En cuanto al color, el 94% de las uvas producidas en Navarra son tintas, y el 6% restante, blancas. La producción amparada por la D.O. se distribuye, de más a menos, así: Tempranillo, Garnacha Tinta, Merlot, Cabernet Sauvignon, Graciano, Mazuelo, Syrah y Pinot Noir, para las tintas; y Chardonnay, Viura, Moscatel de Grano Menudo, Sauvignon Blanc, Malvasía y Garnacha Blanca, para las blancas.

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