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Los vinos de Navarra, siglos de historia mirando al futuro.

El momento presente que vive el vino de Navarra es fruto de un largo recorrido a través de casi 20 siglos.

Enoturismo | 2015-09-16 12:36:02


La peculiaridad y riqueza patrimonial de esta zona se suma al calor que su gente ofrece a las personas que la visitan, acostumbrada a ser cruce de caminos de peregrinaje a Santiago. El Camino de Santiago, itinerario cultural europeo por excelencia, es la otra gran ruta que atraviesa el territorio. Aquí confluyen dos caminos, el procedente de Jaca y el de Roncesvalles. Uno de los máximos exponentes artísticos del Camino en Navarra es la iglesia de Santa María de Eunate, única por su planta octogonal, y cuya historia encierra misteriosos enigmas relacionados con los templarios.

Con esta historia detrás es fácil imaginar una larga tradición vitivinícola que se ha ido incrementando con los siglos, en una tierra de tanto intercambio cultural. Así como el vino se transforma y desarrolla sutiles y complejos aromas con el paso de los años, la tierra que lo custodia ha sabido también desarrollarse junto a él, pero sin dar la espalda en ningún momento a la tradición. Hoy, la D.O. Navarra apuesta por la modernización y se ha consolidado como una zona de vinos de calidad, sorprendiendo con sus embotellados de vino tinto, rosado, blanco y moscateles. La garnacha es la variedad más extendida, que deslumbra con especial intensidad en los rosados y en los vinos tintos más jóvenes.

Pasear por esta tierra afortunada permite conocer importantes hitos patrimoniales, como el Palacio Real de Olite, el cerco de Artajona, la iglesia fortaleza de Ujué, el hórreo de Iracheta, el monasterio cisterciense de la Oliva, la ermita románica del Santo Cristo de Catalain, el desierto estepario de las Bardenas Reales de Navarra o el puente románico de Puente la Reina-Gares.

Una de las formas excepcionales de adentrarse en esta cultura es La Ruta del Vino de Navarra sólo es apta para gente apasionada por experimentar la vida. Más allá de las ya de por sí recomendables visitas a las bodegas o incluso a una sala de los aromas del vino, fuera, en el propio viñedo, se puede participar en talleres de yoga o tai-chi, paseos a caballo o mini-trekkings. Por supuesto que a quien le guste trabajar no se le va a llevar la contraria y puede laborear la viña, eso sí, luego como premio, un almuerzo campero o, ya en los restaurantes de la Ruta, una comida maridaje que armonice las reconocidas materias primas de esta tierra con los vinos de la D.O. Navarra.

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