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Los vinos de Ribeiro. El espíritu gallego.

Los vinos del Ribeiro nacen del viñedo, del terruño y del coupage de variedades únicas, autóctonas, que se han adaptado a lo largo de los siglos a las características de la Denominación de Origen para alcanzar su máxima expresión. Los vinos del Ribeiro modelaron primero el paisaje y las vidas de las gentes que los cuidan.

Denominaciones | 2015-10-16 10:21:01


El Ribeiro, para ser lo que es pidió trabajo, dedicación y desvelos. Ahora el Ribeiro sale al encuentro de las gentes para ofrecer su propia alegría, su aromática transparencia y sus reflejos verdes y violáceos. Para ofrecer sobre todo, el sabor intenso de una tierra que ama lo que es y lo que hace.

Los vinos de esta comarca gozan de una gran tradición, pues ya tenían fama internacional en el siglo XVI, cuando en su capital, Ribadavia, se establecieron normas para garantizar la calidad y la autenticidad de los ribeiros. Para el Ribeiro la vitivinicultura constituye un punto de referencia ineludible en su labor histórica, con un legado genético original y copioso que transmite su principal característica: la diversidad.

Los bordes montañosos aislan esta comarca de la influencia marítima atlántica, lo que determina su menor pluviosidad. El clima es templado y húmedo, con temperaturas medias de 14,5 grados centígrados. Las tierras son mayoritariamente de origen granítico y, en general, ácidas.

Los vinos de esta denominación responden a una serie de combinaciones de exquisitos aromas afrutados y florales, que casi siempre resultan sorprendentes al elaborarse con variedades autóctonas tradicionales (Treixadura, Torrontés, Loureira, Caíño, Brancellao, Sousón) y poseen una acusada personalidad que los convierte en incomparables.

Los vinos blancos de Ribeiro son ligeros, frescos, secos, afrutados, de color pajizo pálido, elevada acidez fija y con una graduación alcohólica entre 9,5º e 13º. Estos vinos deben consumirse preferentemente en el primer o segundo año, al no ser sometidos a procesos de envejecimiento.

Los vinos tintos de Ribeiro son de color rojizo morado y compensados de acidez, por lo que la graduación está comprendida entre 9,5º e 12º. Su consumo, igual que los blancos, deberá ser en el primer año.

De los vinos del Ribeiro, hay que destacar la diversidad que se genera en esta denominación potenciada por los numerosos pagos, bodegas y variedades, así como por la experiencia y el buen hacer intrínseco de una comarca que vive para y por la viticultura desde la invasión romana. Esperados siempre con la expectación inherente a una reconocida fama ya legendaria, los buenos vinos del Ribeiro son fruto de las sabias combinaciones de sus uvas autóctonas, endémicas y poseedoras de una acusada personalidad que los hace únicos, peculiares. Estas características mencionadas del Ribeiro hacen que sobresalga en el actual mercado vinícola, donde predominan vinos extremadamente homogéneos, monótonos y de poca personalidad.

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