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Los Vinos del Piamonte.

La enorme riqueza vinícola italiana es el resultado de la suma de la riqueza vinícola de cada una de sus zonas. El mismo Piamonte ofrece una gama tan extensa de vinos blancos, espumosos y de postre, que hablaremos solo de tintos, pues hablar de todos ellos sería como leer unas páginas de las guías telefónicas, con muchos protagonistas, pero con poca acción. Autor: Don Pela

Vinos del Mundo | 2014-07-06 19:19:45


El noreste italiano se subdivide en cuatro regiones: Valle de Aosta, Piamonte, Lombardía y Liguria. Entre Liguria y el Valle de Aosta se encuentra el Piamonte, la segunda región más extensa de Italia después de Sicilia.

Algunos de los mejores vinos italianos se producen aquí a partir de variedades locales como son la Nebbiolo, Dolcetto y Barbera. La variedad Nebbiolo es una de las más difíles en el mundo, no solo por su complicado cultivo, sino también por sus vinos que son demasiado variados. Sus estilos van desde vinos relativamente fáciles de beber jóvenes con caracteres afrutados muy agradables, a vinos duros, incluso después de muchos años de envejecimiento. Aunque los orígenes de la variedad parecen ser los montes de Langhe, al sur del Piamonte, en donde hay constancia escrita de su presencia desde 1268, se ha cultivado de manera extensiva por todo el norte de Italia, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Lamentablemente, después de la filoxera fue sustituida por variedades que requerían menos atenciones. Hoy en día su feudo se ha visto reducido y se encuentra sobre todo en regiones subalpinas del Piamonte y en cantidades muy inferiores en Lombardía.

Se dice que su nombre deriva de “nebia”, la palabra italiana para niebla. Es una variedad tardía y suele coincidir que el momento de la vendimia, desde finales de octubre a primeros de noviembre, la región se encuentra inmersa en niebla.

Es una variedad poco productiva, lo que la hace poco atractiva para elaboradores que anteponen cantidad a calidad, y por si fuera poco es poco estable. Es decir, se comporta de manera diferente con diferentes condiciones medioambientales. Por ello no ha de extrañarnos que la misma variedad reciba infinidad de nombres locales, que en muchos casos hacen referencia al nombre del municipio o área en que se cultive. Pero la diferencia de nombres está justificada porque hay diferencias en los vinos, reflejo de las variaciones de suelos así como de climas de cultivo. Muestra todo su potencial en las zonas más montañosas del norte; los Alpes nevados al fondo no solo ofrecen un paisaje majestuoso, sino que además proveen las condiciones climáticas únicas dilatando el período de crecimiento.

La piel gruesa de la variedad la hace sobrevivir, sin pudrirse en las mañanas con nieblas de octubre y es en esta misma piel donde residen su gran tanicidad y potencial de envejecimiento.

La cantidad de tanino variará de zona a zona como por diferentes métodos de elaboración. Sus vinos sin embargo no tienen una gran capa, o intensidad colorante, pues generalmente se fermenta en grandes depósitos de madera, comenzando un proceso oxidativo de color.

Su aroma es exquisito recordando a moras, zarzamoras y frutas del bosque. En algunos casos aparecen además notas de violetas, menta, regaliz y trufas sobre un fondo característico de madera vieja y cera, que nos puede hacer recordar el olor de una iglesia antigua.

En el paladar pueden presentar complicaciones para determinados catadores. Incluso en los vinos de estilo más ligero, la cantidad tanto de tanino como de acidez supera el contenido aceptable por la inmensa mayoría, resultando duros, astringentes y con una acidez punzante. Pero el tiempo hace maravillas y bien con el envejecimiento adecuado como con aireación, o ambos, esta estructura tánica proporciona un paladar refinadísimo y tremendamente persistente.

Barbaresco y Barolo

Los mejores vinos de Nebbiolo se encuentran alrededor de la localidad de Alba, al sureste de Turín. En ella se encuentran las zonas de Barbaresco, al norte y Barolo al sur, llamados el Rey y la Reina de los vinos italianos, por la intensidadde color y poderío de los Barolo y la ligereza de los Barbaresco.

Barbaresco, con unas 500 hectáreas de producción, es la zona más pequeña. Debido a que las variaciones en el terreno son muy marcadas, en cuanto a diferencias de inclinaciones y altitudes, no hay por ello diferencias tan marcadas en sus vinos como en los Barolo. El suelo es asimismo más suelto en Barbaresco que en Barolo. La combinación de suelos más sueltos y laderas menos pronunciadas producen vinos más ligeros y de menores graduaciones alcohólicas, de hecho el mínimo legal requerido para los Barbaresco es de 12% frente al 13 de los Barolo. Por ello también se establecen diferencias legales por las DOCG (Denominazione di Origine Controlata e Garantita) de los perídod mínimos de envejecimiento que son de dos a tres años respectivamente.

Barolo tiene una extensión de 1.200 hectáreas y la superficie media de sus parcelas es de tan solo una hectárea. Se subdivide en dos valles, el de Serralunga y el de Barolo. Los vinos de Serralunga tienen más cuerpo, son más tánicos y de un mayor potencial de envejecimiento, mientras que los de Barolo, incluyendo el término de La Morra, son más ligeros y perfumados y maduran antes.

Algunos elaboradores estiman que es necesario mezclar vinos procedentes de ambos valles para combinar los elementos necesarios en un Barolo de la misma categoría. Lo que habría que comprobar es si realmente un elaborador que posee, por ejemplo, una hectárea en Serralunga y media en Barolo se molestaría en elaborar y embotellar ambos vinos por separado. Quedan ya en el olvido aquellas botellas, que aún existen, de mediados del siglo XVIII en las que figura el nombre de la parcela de elaboración, es decir vinos de terruño.

Los 60 traen los vinos de terruño

En cierta medida se recuperó esta tendencia con un movimiento iniciado en los años 60, embotellando vinos con mención de origen, aún dentro de la misma denominación.

Así pues, se pueden encontrar vinos de Barolo de un mismo elaborador y cosecha pero con el nombre concreto del viñedo. Aunque es confuso, requiriendo la utilización de mapas con precisión militar para poder saber donde nos encontramos, algo idéntico a lo que sucede en la Borgoña, y allí nadie parece quejarse. Otro de los motivos para tomar esta decisión es que se han pagado precios más elevados por la variedad Nebbiolo que por otras variedades tintas, lo que ha ocasionado una auténtica carrera de plantaciones de esta variedad en terrenos donde lamentablemente no llega a alcanzar una madurez suficiente y por ello hoy la prima de precio sólo se ofrece si se encuentra en terrenos especialmente aptos.

Métodos de elaboración

Los métodos de elaboración contrastan enormemente entre los tradicionalistas y modernistas, movimiento que comenzó como respuesta a una visita de uno de los más célebres enólogos bordeleses, Emile Peynaud. Tras visitar la zona y probar, los que eran según los expertos locales, los mejores vinos, no dudó en sentenciar que estaban oxidados. Heridos sus orgullos comenzaron a elaborar vinos de corte moderno, que no requiriesen tantos años para poder ser bebidos y en los que no se corriesen tantos riesgos de estropearlos, más que de mejorarlos después de una crianza.

Llegó, cómo no, el acero inoxidable, buscando más aromas de la variedad que de los depósitos de madera y las barricas de roble para la crianza, en vez de los grandes fudres. Los tradicionalistas continúan envejeciendo los vinos en “botte”, fudres o botas de madera, durante dor, tres y hasta 10 años, dependiendo de las condiciones de las cosechas, como del origen de las uvas.

Hay que destacar la presencia de Angelo Gaia, que es partidario del empleo de barricas en vez de fudres. Él puede ser considerado el auténtico embajador de Barbaresco, sus vinos son de tal calibre que ha inspirado al escritor Esward Steinberg a compartir varias vendimias que han quedado reflejadas en su libro “Cómo se hizo el gran vino” y que el mismísimo Robert Mondavi ha descrito como “un gran libro, sobre un gran hombre, que elabora un gran vino”. En cierto modo los modernistas han querido volver a la tradición obteniendo vinos que sean capaces no sólo de envejecer durante largos períodos de tiempo, sino que fundamentalmente conserven caracteres afrutados y por tanto reflejen el carácter de los viñedos concretos de los que proceden. Han logrado elevar la categoría de los vinos al mismo nivel que los mejores vinos de Burdeos; son distintos por tratarse de variedades y climas diferentes, pero cualitativamente son comparables.

Lamentablemente ésta es la situación con tan solo unos pocos elaboradores, la inmensa mayoría continúa produciendo vinos que no son dignos de ser llamados Barolo o Barbaresco, pero no nos equivoquemos, esto es algo que también sucede en nuestra Rioja o Ribera del Duero.

Otras variedades, otros vinos

Aparte de los Barolo y Barbaresco se elaboran otros muchos vinos a partir de la variedad Nebbiolo. En algunos casos estos vinos anteriormente mencionados pueden ser descalificados pasando a denominarse Nebbiolo delle Langhe, porque el elaborador piense que no llegan a alcanzar la calidad de los Barolo.

Como hemos comentado anteriormente la variedad es tardía y por ello se puede cultivar en los viñedos más privilegiados. En el resto de los terrenos encontraremos fundamentalmente la temprana Dolcetto. Llamada así por alcanzar niveles de madurez superiores en menos tiempo, de ella se obtienen vinos más suaves y con menor potencial de envejecimiento, existen 7 DOC para Dolcetto siendo d´Alba, d´Acqui, d´Asti, di Diano d´Alba, di Dogliani, di Ovada y Dolcetto delle Langhe Monregalesi. Aunque por supuesto que existen diferencias entre ellos, sus vinos pueden ser definidos como intensos de color, con acideces moderadas y con un recuerdo aromático a uvas recién estrujadas. Aunque son vinos más suaves, su calidad puede ser muy elevada.

Otra de las variedades del noroeste italiano es la prolífica Barbera, tremendamente popular entre los viticultores no solo por sus elevados rendimientos, sino por su adaptabilidad a terrenos donde otras variedades no son capaces de fructificar. Con frecuencia se encontraba en grandes botellas en los supermercados locales, hasta que tuvo lugar el escándalo del metanol que en 1986 se cobró la vida de 22 personas.

Esto lógicamente produjo un descenso en su consumo y por ello sus elaboradores han cambiado el tipo de envase por botellas estándar de 75cl con la idea de dar una imagen de mayor cuidado en su elaboración. Existe toda una gama de estilos bien diferenciados, desde los “frizzante”, semi-espumosos, vinos jóvenes y afrutados, como con crianza en barrica.

En los términos de Alba y de Asti se elaboran vinos varietales 100%, es decir, sin mezclar con otras variedades. De jóvenes tienen un color intenso con aromas que pueden recordar a ciruelas y en el paladar podremos sentir la ligera presencia del carbónico y un final de boca marcado por la acidez.

El resto de los vinos, en los que hay una adición de otras variedades, como son la Fresia y Grignolino, son ideales para consumir jóvenes. Es curiso que esta última variedad, a mediados del pasado siglo, era cuidada con mayor mimo que la Nebbiolo. La ligereza de su color, su fino perfume y su delicado paladar contrasta enormemente con la robustez de la Nebbiolo y si tomamos el vino solo parece demasiado austero, pero su principal virtud reside en la gran capacidad para acompañar los platos locales. Los estilos de vino de ella obtenidos son asimismo enormemente variados desde espumosos a criados en botte, llegando los mejores de ellos, como los de Aldo Conterno, a parecerse a algún Nebbiolo.

Otras variedades de interés en la zona son los Brachetto y Ruche, que algunos dicen que proceden de la Borgoña y la Bonarda. La lista podría incluir fácilmente una docena más de variedades locales como la curiosísisma Malvasía Nera, sin mencionar variedades foráneas, como la Cabernet Franc. Pero la riqueza del Piamonte se debe al respeto y confianza en sus variedades locales. Las técnicas modernas de elaboración han logrado subrallar la tremenda personalidad de sus uvas y se confirma que la grandeza de las denominaciones de origen no es más que la gradual adaptación de las variedades locales a su entorno. Algo que en el Piamonte ha sido comprendido desde hace mucho tiempo, por ello un número importante de sus denominaciones es el del nombre de la variedad cultivada.

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