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Los vinos que nacen de las sierras de Málaga.

La calidad y características típicas de los vinos de la DOP «Sierras de Málaga» se derivan de los factores humanos y naturales del área geográfica donde se producen, así como de la compleja interacción entre estos.

Producción de Vino | 2016-09-05 12:13:31


Buena  parte  de  la  singularidad  de  esta  denominación  de  origen  se  debe  a  su  situación particular en la latitud más baja del arco mediterráneo europeo, precisamente en su entrada desde el atlántico, y a su topografía montañosa alineada paralelamente al mar, constituida por las sierras más meridionales de Europa. Así, la calidad de los vinos, y particularmente su  riqueza  natural,  concentración,  equilibrio  y  madurez  fenólica,  viene  determinada  en primera instancia por dos factores fundamentales que se contraponen: una insolación muy elevada,  a  la  vez  que  unas  temperaturas  en  maduración  relativamente  moderadas  y  con  descensos nocturnos, siendo contrarrestada la calidez de la latitud tanto por su situación en un  área  de  transición  climática,  como  por  causas  mesoclimáticas,  ejerciendo  un  efecto  retardador de la maduración.

Aunque la provincia de Málaga se compone de varias zonas diferenciadas, todo el territorio se  caracteriza  en  general  por  ser  montañoso  y  estar  articulado  por  numerosas  sierras,  que  son las estribaciones meridionales de la cordillera penibética, y que constituyen las Sierras de  Málaga.  Así,  en  la  Axarquía  discurren  las  Sierras  de  Tejeda  y  Almijara  y  las  estribaciones  montañosas  de  esos  macizos;  al  Oeste  de  ésta  los  Montes  de  Málaga;  en  la  zona  Norte  la  Sierra  de  Archidona,  Sierras  de  la  Chimenea,  Sierra  de  las  Yeguas,  del  Torcal  y  La  Camorra;  en  el  Valle  del  Guadalhorce  la  del  Torcal  por  su  orientación  sur  y  oeste, la de Pizarra y la Sierra de Mijas; hacia el oeste de la provincia la subzona Serranía de Ronda y la Sierra de las Nieves que constituye un parque natural, la Sierra de Tolox y Sierra  Bermeja;  y  en  el  área  de  Manilva  estribaciones  de  la  Serranía  de  Ronda.  Las  parcelas  vitícolas  están  situadas  en  cotas  que  van  desde  el  nivel  del  mar  hasta  los  1000  metros.

El clima general de la zona de producción se encuadra en el tipo Mediterráneo, con matices templados,  continentales  o  subtropicales  según  el  área  o  subzona,  una  época  estival  seca,  una media de precipitaciones anuales óptima para la vitivinicultura como consecuencia de su  situación  estratégica  y  orientación  de  las  sierras  para  la  recepción  de  los  frentes  atlánticos,  pero  con  irregular  reparto  espacial y  temporal,  y  escasos  días  de  precipitación,  así como numerosas horas de insolación, propias de su latitud en el área más meridional de Europa,   que   determina   asimismo   su   singular   balance   de   radiación   perfectamente   equilibrado, al encontrase en el área de transición entre las latitudes medias y altas a escala climática global.

En  este  marco  climático  se  generan  los  mesoclimas  característicos  de  la  zona  delimitada,  como consecuencia de la orografía montañosa y de la influencia del mar, y su orientación dominante  hacia  la  vertiente  mediterránea,  como  factores  condicionantes  de  la  tipicidad  común   que   caracteriza   a   todos   los   vinos   de   la   denominación,   y   que   se   describe   organolépticamente como un carácter “mediterráneo” con rasgos propios. Este carácter se debe en primera instancia de la elevada insolación y temperaturas medias, que dan lugar a vinos  con  volumen  en  boca,  buena  graduación  natural  y  en  su  caso  azúcares  residuales,  estructura, untuosidad y notas aromáticas características, y con intenso color en el caso de los  tintos,  así  como  una  buena  acidez  natural  y  unos  rasgos  aromáticos  afrutados,  en  ocasiones muy delicados, y que contrastan con los anteriores haciendo únicos a estos vinos en su género. Estos últimos matices aromáticos, y la calidad polifenólica, generalmente se asocian con zonas más septentrionales, y aquí se expresan como consecuencia del carácter montañoso,  la  altitud,  la  situación  geoclimática  de  transición  y la  proximidad  al  mar,  factores que dan lugar a temperaturas medias anuales y mínimas nocturnas más frescas que las que se pueden esperar en estas latitudes.

Los  suelos  se  caracterizan  en  general  por  su  buen  drenaje  y  fertilidad  media  a  baja,  potenciando  la  concentración  y  finura  de  los  vinos.  Asimismo,  dentro  de  la  tipicidad  común  de  los  vinos  derivada  de  los  factores  mencionados,  existen  a  su  vez  matices  descritos  como  aroma  del  terruño  o  mineral,  generalmente  más  sutiles,  y  derivados  de  la  peculiaridades  edafoclimáticas  de  la  subzona  y  de  las  áreas  en  las  que  se  zonifica  la  denominación.  Así,  la  Axarquía  y  los  Montes  se  caracterizan  por  tener  suelos  pizarrosos,  poco  profundos,  orografía  abrupta,  fuertes  pendientes,  temperaturas  estivales  más  suaves  propiciadas por su mayor cercanía al mar Mediterráneo, con un régimen de precipitaciones entre 300 y 800 mm. 

Los  viñedos  de  la  Serranía  de  Ronda  se  caracterizan  por  suelos con  sustrato  calizo,  generalmente  con  calcarenitas,  en  laderas  con  pendientes  medias,  y  situados  a  altitudes  entre  los  600  y  1000  metros  sobre  el  nivel  del  mar,  con  temperaturas  medias  inferiores  y  descensos  nocturnos  en  maduración  más  acusados,  vendimias  más  tardías,  inviernos  más  fríos con usuales nevadas, y pluviometría media anual en torno a los 600 mm, con notable variabilidad  interanual  y  espacial,  debida  principalmente  a  la  orografía  montañosa.  Los  suelos de la zona de Manilva son albarizos, de alto contenido en caliza, de pendiente suave.

Su  proximidad  al  Atlántico  le  confiere  un  clima  relativamente  más  húmedo  y  fresco,  con  alta estabilidad térmica. La zona Norte, ubicada en la altiplanicie de Antequera, a partir de 400 metros de altitud, tiene suelos pardo-calizos, profundos,  y en general pendientes bajas.

Al  ser  una  zona  situada  en  el  interior  de  la provincia  su  clima  es  más  continental,  con  temperaturas más extremas en verano e invierno. 

Si  bien  todos  los  vinos  elaborados  en  la  denominación  son  identificables  bajo  un  mismo  denominador   común,   como   se   explicó   anteriormente,   la   diversidad   interna   ha   sido   tradicionalmente  compleja  como  consecuencia  de  la  naturaleza  de  la  zona  de  producción,  el  estilo  particular  de  cada  elaborador,  la  mezcla  de  variedades  de  uva  y  pueblos  que  la  configuran, compuesta tradicionalmente por la práctica totalidad de los municipios que hoy en día constituyen la provincia de Málaga y algunos adyacentes, antaño suministradores de productos  vitivinícolas  a  la  capital  que  a  través  de  su  puerto  se  convirtió  en  centro  estratégico de comercio.

 

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